
Últimamente no sabía cómo ver la realidad. Intentar comprender el por qué de tanta tristeza y desesperación en el mundo, o el por qué cada segundo vivido podía llegar a ser tan especial. Si dar gracias por haber nacido, o lamentarse de ello.
Cerró los ojos durante ese período insignificante de tiempo, y se dejó llevar. Los pensamientos vinieron a él como un torrente de ideas.
En ese segundo en el que todo le pareció paralizado, miles de cosas ocurrían en todas partes. Idas y venidas a la vida. Llantos, lágrimas y sonrisas. Odio y amor. Desesperación y esperanza. Pudo verlo todo como protagonista. Sentir el dolor y la alegría.
Cuando volvió a abrir los ojos, justo un segundo después de haberlos cerrado, empezó a comprender. Lamentarse de nada servía. Debía vivir feliz apreciando lo que tenía. O al menos, intentarlo.
Un segundo después, una lágrima resbaló por su mejilla.
Nunca supo a qué fue debida.
.- SENS
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