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		<title>MisRelatos.es</title>
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					<title>MisRelatos.es - Historias</title>
					<link>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;title=misrelatos_es_historias&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
					<pubDate>Thu, 13 Aug 2009 15:10:55 +0000</pubDate>
										<category domain="main">Relatos</category>					<guid isPermaLink="false">7622@http://blog.castello.es/</guid>
					<description>http://www.misrelatos.es/030-historias.html 

Era &#233;sta una de esas historias como tantas otras. Pero, como todas, diferente a cada una de ellas.
Y, adem&#225;s, con la particularidad de que a&#250;n no hab&#237;a sido contada, pues no ten&#237;a todav&#237;a final.

Consecuentemente, se sent&#237;a inacabada. Y a ese sentimiento se un&#237;an otros dos, producidos por la incertidumbre de tal hecho.
Ilusi&#243;n y temor.

El primero de ellos, nacido de la corta vida que ten&#237;a esta historia.
Era como la ilusi&#243;n de un ni&#241;o cuando escucha un cuento y, al acercarse su final, esa ilusi&#243;n vivida por &#233;l durante todo el relato termina en un feliz desenlace. Pues las historias contadas a los ni&#241;os siempre acaban con finales felices.
En cambio, al crecer, las historias de los mayores casi siempre son tristes, con finales m&#225;s tristes todav&#237;a que el propio relato.



Y, como en &#233;stas &#250;ltimas, esta historia sin final definido sent&#237;a miedo a acabar tristemente.
O, quiz&#225; peor, quedar hu&#233;rfana en su desenlace.

No le importaba en demas&#237;a que su argumento no fuera el mejor que hab&#237;a le&#237;do, ni que sus palabras no fuesen las m&#225;s bellas, pues bien sab&#237;a, como todos aquellos que han le&#237;do, como todos aquellos que han vivido, que, en toda historia, en toda vivencia, lo importante no es c&#243;mo empieza. Lo fundamental es su terminar.
Pues cada vivencia, tambi&#233;n es una de ellas. Una de esas historias en algunos momentos de la vida so&#241;adas, o escritas, y en ocasiones, vividas.

Ocurre que, aunque no se conozca el final de la, quiz&#225;, triste historia que se est&#233; viviendo en un determinado momento, &#233;sta, seguro, alg&#250;n d&#237;a acabar&#225;.
Si lo hace tristemente, ser&#225; para dar comienzo a una nueva historia con, en principio, indefinido final a&#250;n por escribir.
Si lo hace felizmente, ser&#225; para dar comienzo a una nueva historia. Y &#233;sta s&#237;, ya, por fin, feliz, aunque s&#243;lo lo sea en su inicio, aunque se desconozca su final.

Lo &#250;nico claro es que las historias est&#225;n para ser contadas, as&#237; como las vivencias est&#225;n para ser vividas y, en ocasiones, convertirlas en historias que contar.
Y ello, a pesar de que no deja de ser extra&#241;o encontrar a alguien que sepa escuchar, sobretodo cuando se trata de historias vividas. De tristes historias vividas... con un triste final o, tal vez, a&#250;n sin final escrito. 

.- SENS 

www.misrelatos.es</description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.misrelatos.es/030-historias.html">http://www.misrelatos.es/030-historias.html</a></p><p><center><a href="http://www.misrelatos.es/030-historias.html" target="blank_" ><img src="http://www.misrelatos.es/microrrelatos/historias.jpg" border="0" width="400" /></a></center></p>

<p align="justify">Era &#233;sta una de esas historias como tantas otras. Pero, como todas, diferente a cada una de ellas.<br />
Y, adem&#225;s, con la particularidad de que a&#250;n no hab&#237;a sido contada, pues no ten&#237;a todav&#237;a final.<br />
<br />
Consecuentemente, se sent&#237;a inacabada. Y a ese sentimiento se un&#237;an otros dos, producidos por la incertidumbre de tal hecho.<br />
Ilusi&#243;n y temor.<br />
<br />
El primero de ellos, nacido de la corta vida que ten&#237;a esta historia.<br />
Era como la ilusi&#243;n de un ni&#241;o cuando escucha un cuento y, al acercarse su final, esa ilusi&#243;n vivida por &#233;l durante todo el relato termina en un feliz desenlace. Pues las historias contadas a los ni&#241;os siempre acaban con finales felices.<br />
En cambio, al crecer, las historias de los mayores casi siempre son tristes, con finales m&#225;s tristes todav&#237;a que el propio relato.<br />
<br />
<br />
<br />
Y, como en &#233;stas &#250;ltimas, esta historia sin final definido sent&#237;a miedo a acabar tristemente.<br />
O, quiz&#225; peor, quedar hu&#233;rfana en su desenlace.<br />
<br />
No le importaba en demas&#237;a que su argumento no fuera el mejor que hab&#237;a le&#237;do, ni que sus palabras no fuesen las m&#225;s bellas, pues bien sab&#237;a, como todos aquellos que han le&#237;do, como todos aquellos que han vivido, que, en toda historia, en toda vivencia, lo importante no es c&#243;mo empieza. Lo fundamental es su terminar.<br />
Pues cada vivencia, tambi&#233;n es una de ellas. Una de esas historias en algunos momentos de la vida so&#241;adas, o escritas, y en ocasiones, vividas.<br />
<br />
Ocurre que, aunque no se conozca el final de la, quiz&#225;, triste historia que se est&#233; viviendo en un determinado momento, &#233;sta, seguro, alg&#250;n d&#237;a acabar&#225;.<br />
Si lo hace tristemente, ser&#225; para dar comienzo a una nueva historia con, en principio, indefinido final a&#250;n por escribir.<br />
Si lo hace felizmente, ser&#225; para dar comienzo a una nueva historia. Y &#233;sta s&#237;, ya, por fin, feliz, aunque s&#243;lo lo sea en su inicio, aunque se desconozca su final.<br />
<br />
Lo &#250;nico claro es que las historias est&#225;n para ser contadas, as&#237; como las vivencias est&#225;n para ser vividas y, en ocasiones, convertirlas en historias que contar.<br />
Y ello, a pesar de que no deja de ser extra&#241;o encontrar a alguien que sepa escuchar, sobretodo cuando se trata de historias vividas. De tristes historias vividas... con un triste final o, tal vez, a&#250;n sin final escrito.</p><p> </p>

<p>.- SENS </p>

<p><a href="http://www.misrelatos.es">www.misrelatos.es</a></p>]]></content:encoded>
					<comments>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;p=7622&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1#comments</comments>
				</item>
								<item>
					<title>MisRelatos.es - Tan F&#225;cil Y Simple Como Cierta</title>
					<link>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;title=misrelatos_es_tan_facil_y_simple_como_ci&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
					<pubDate>Tue, 11 Aug 2009 14:46:52 +0000</pubDate>
										<category domain="main">Relatos</category>					<guid isPermaLink="false">7613@http://blog.castello.es/</guid>
					<description>http://www.misrelatos.es/029-tan-facil-y-simple-como-cierta.html 

A menudo, las conversaciones que manten&#237;a consigo mismo le serv&#237;an para desesperarse.
Otras veces, las menos, para reflexionar.

Eran muchas las preguntas que pululaban por su mente.
Tal vez m&#225;s, las reflexiones que &#233;stas provocaban.
Pero s&#243;lo unas pocas las que le atormentaban.

"&#191;Cu&#225;ntos a&#241;os tienes ya?", se repet&#237;a desde hac&#237;a un tiempo, cada vez que recordaba, o se miraba en un espejo.
"Demasiados para mi edad." Contestaba casi siempre.
Quiz&#225;s, por todo lo vivido. Quiz&#225;s, por todo lo contrario.

"&#191;Y ese estado de &#225;nimo?"
Era &#233;sta la cuesti&#243;n que le acompa&#241;aba en los momentos m&#225;s bajos, en los instantes de inexistente autoestima.
"S&#237;, hace tiempo conoc&#237; ese estado... m&#225;s bien, hace mucho tiempo... demasiado...", sol&#237;a ser su respuesta, triste, pero verdadera. Pues as&#237; era.



"&#191;Acaso los sue&#241;os sirven para desahogarte?", le recordaba su mente cada d&#237;a al despertar.
"Eso no lo s&#233;. Pero la vida, o la realidad, me ahoga...". Lamentablemente.

"Y despu&#233;s de todo este tiempo, de todo lo pasado... &#191;por qu&#233; sigues buscando?"
A lo que le a&#241;ad&#237;a, tras sentir esta &#250;ltima cuesti&#243;n inacabada, y esforz&#225;ndose por reflejar en ella lo m&#225;s posible la realidad: "&#191;... siempre, a&#250;n sin esperanzas?"
Y con ello, la pregunta se repet&#237;a de nuevo en su mente, como una burla fortalecida por la desgracia ajena...
"Y despu&#233;s de todo este tiempo, de todo lo pasado... &#191;por qu&#233; sigues buscando siempre, a&#250;n sin esperanzas?"

La respuesta, tan f&#225;cil y simple como cierta...
"Porque es inevitable buscar cuando no se encuentra..."



Porque es inevitable buscar aunque, puede, nunca se vaya a encontrar. 

.- SENS 

www.misrelatos.es</description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.misrelatos.es/029-tan-facil-y-simple-como-cierta.html">http://www.misrelatos.es/029-tan-facil-y-simple-como-cierta.html</a></p><p><center><a href="http://www.misrelatos.es/029-tan-facil-y-simple-como-cierta.html" target="blank_" ><img src="http://www.misrelatos.es/microrrelatos/tan_facil_y_simple_como_cierta.jpg" border="0" width="400" /></a></center></p>

<p align="justify">A menudo, las conversaciones que manten&#237;a consigo mismo le serv&#237;an para desesperarse.<br />
Otras veces, las menos, para reflexionar.<br />
<br />
Eran muchas las preguntas que pululaban por su mente.<br />
Tal vez m&#225;s, las reflexiones que &#233;stas provocaban.<br />
Pero s&#243;lo unas pocas las que le atormentaban.<br />
<br />
"&#191;Cu&#225;ntos a&#241;os tienes ya?", se repet&#237;a desde hac&#237;a un tiempo, cada vez que recordaba, o se miraba en un espejo.<br />
"Demasiados para mi edad." Contestaba casi siempre.<br />
Quiz&#225;s, por todo lo vivido. Quiz&#225;s, por todo lo contrario.<br />
<br />
"&#191;Y ese estado de &#225;nimo?"<br />
Era &#233;sta la cuesti&#243;n que le acompa&#241;aba en los momentos m&#225;s bajos, en los instantes de inexistente autoestima.<br />
"S&#237;, hace tiempo conoc&#237; ese estado... m&#225;s bien, hace mucho tiempo... demasiado...", sol&#237;a ser su respuesta, triste, pero verdadera. Pues as&#237; era.<br />
<br />
<br />
<br />
"&#191;Acaso los sue&#241;os sirven para desahogarte?", le recordaba su mente cada d&#237;a al despertar.<br />
"Eso no lo s&#233;. Pero la vida, o la realidad, me ahoga...". Lamentablemente.<br />
<br />
"Y despu&#233;s de todo este tiempo, de todo lo pasado... &#191;por qu&#233; sigues buscando?"<br />
A lo que le a&#241;ad&#237;a, tras sentir esta &#250;ltima cuesti&#243;n inacabada, y esforz&#225;ndose por reflejar en ella lo m&#225;s posible la realidad: "&#191;... siempre, a&#250;n sin esperanzas?"<br />
Y con ello, la pregunta se repet&#237;a de nuevo en su mente, como una burla fortalecida por la desgracia ajena...<br />
"Y despu&#233;s de todo este tiempo, de todo lo pasado... &#191;por qu&#233; sigues buscando siempre, a&#250;n sin esperanzas?"<br />
<br />
La respuesta, tan f&#225;cil y simple como cierta...<br />
"Porque es inevitable buscar cuando no se encuentra..."<br />
<br />
<br />
<br />
Porque es inevitable buscar aunque, puede, nunca se vaya a encontrar.</p><p> </p>

<p>.- SENS </p>

<p><a href="http://www.misrelatos.es">www.misrelatos.es</a></p>]]></content:encoded>
					<comments>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;p=7613&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1#comments</comments>
				</item>
								<item>
					<title>MisRelatos.es - Terapia</title>
					<link>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;title=misrelatos_es_terapia&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
					<pubDate>Fri, 07 Aug 2009 16:16:36 +0000</pubDate>
										<category domain="main">Relatos</category>					<guid isPermaLink="false">7593@http://blog.castello.es/</guid>
					<description>http://www.misrelatos.es/028-terapia.html 

Para &#233;l, escribir era como una terapia.
Dejar plasmados en palabras pensamientos y sentimientos era algo casi m&#225;gico, transmitir emociones en unas pocas l&#237;neas significaba que las sent&#237;a, o pod&#237;a sentirlas, y por tanto, que estaba vivo.
Miedos, penas, tristeza, dolor, angustia, frustraci&#243;n, abundaban en sus escritos, como si de ese modo pudiese deshacerse de ellas, o al menos paliar en parte las sensaciones que lo abrumaban.

Ignoraba si las palabras consegu&#237;an producir en quienes las le&#237;an alg&#250;n efecto. Bueno o malo, eso depend&#237;a de cada persona. Lo realmente importante era transmitir.

Lamentaba no ser capaz de escribir textos que, al leerlos, produjesen sonrisas de esas que tanto a&#241;oraba, pero no era &#233;l quien decid&#237;a. Lo hac&#237;a su coraz&#243;n. Y &#233;ste, nunca ment&#237;a.

Tras terminar un relato, siempre lo le&#237;a. Y al hacerlo, a veces se estremec&#237;a por tanto dolor expresado.

Otras, se sent&#237;a reconfortado, pues exist&#237;a en algunas de sus historias un destello de esperanza.
Y en casi todas se ve&#237;a a &#233;l mismo, identificando multitud de hechos, o sue&#241;os, de su propia vida, pues aunque no era &#233;l quien escrib&#237;a, sino su coraz&#243;n, era &#233;ste quien m&#225;s lo conoc&#237;a y, muy a su pesar, el &#250;nico que lo quer&#237;a.

Pero tambi&#233;n por suerte, el &#250;nico que todav&#237;a lo quer&#237;a.
Por suerte...
Todav&#237;a... 

.- SENS 

www.misrelatos.es</description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.misrelatos.es/028-terapia.html">http://www.misrelatos.es/028-terapia.html</a></p><p><center><a href="http://www.misrelatos.es/028-terapia.html" target="blank_" ><img src="http://www.misrelatos.es/microrrelatos/terapia.jpg" border="0" width="400" /></a></center></p>

<p align="justify">Para &#233;l, escribir era como una terapia.<br />
Dejar plasmados en palabras pensamientos y sentimientos era algo casi m&#225;gico, transmitir emociones en unas pocas l&#237;neas significaba que las sent&#237;a, o pod&#237;a sentirlas, y por tanto, que estaba vivo.<br />
Miedos, penas, tristeza, dolor, angustia, frustraci&#243;n, abundaban en sus escritos, como si de ese modo pudiese deshacerse de ellas, o al menos paliar en parte las sensaciones que lo abrumaban.<br />
<br />
Ignoraba si las palabras consegu&#237;an producir en quienes las le&#237;an alg&#250;n efecto. Bueno o malo, eso depend&#237;a de cada persona. Lo realmente importante era transmitir.<br />
<br />
Lamentaba no ser capaz de escribir textos que, al leerlos, produjesen sonrisas de esas que tanto a&#241;oraba, pero no era &#233;l quien decid&#237;a. Lo hac&#237;a su coraz&#243;n. Y &#233;ste, nunca ment&#237;a.<br />
<br />
Tras terminar un relato, siempre lo le&#237;a. Y al hacerlo, a veces se estremec&#237;a por tanto dolor expresado.<br />
<br />
Otras, se sent&#237;a reconfortado, pues exist&#237;a en algunas de sus historias un destello de esperanza.<br />
Y en casi todas se ve&#237;a a &#233;l mismo, identificando multitud de hechos, o sue&#241;os, de su propia vida, pues aunque no era &#233;l quien escrib&#237;a, sino su coraz&#243;n, era &#233;ste quien m&#225;s lo conoc&#237;a y, muy a su pesar, el &#250;nico que lo quer&#237;a.<br />
<br />
Pero tambi&#233;n por suerte, el &#250;nico que todav&#237;a lo quer&#237;a.<br />
Por suerte...<br />
Todav&#237;a...</p><p> </p>

<p>.- SENS </p>

<p><a href="http://www.misrelatos.es">www.misrelatos.es</a></p>]]></content:encoded>
					<comments>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;p=7593&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1#comments</comments>
				</item>
								<item>
					<title>MisRelatos.es - Esfera</title>
					<link>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;title=misrelatos_es_esfera&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
					<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 15:25:24 +0000</pubDate>
										<category domain="main">Relatos</category>					<guid isPermaLink="false">7583@http://blog.castello.es/</guid>
					<description>http://www.misrelatos.es/027-esfera.html 

La misteriosa luz que ve&#237;a desde hac&#237;a un tiempo lo manten&#237;a absorto.
En la noche cerrada, rodeado de altas monta&#241;as nevadas, el cielo cubierto de negras nubes amenazantes, aquella &#250;nica tenue luz que observaba mientras andaba tambaleante hacia ella era la &#250;nica esperanza para no desfallecer.
Por suerte, tras vagar durante varios d&#237;as tan oscuros como noches, y cuando su vista ya casi pod&#237;a confundirse con la neblina que cubr&#237;a todo alrededor, en un atardecer mortecino la vio y, como hechizado, no pudo ya apartar sus pasos ni su mirada de ella.
A medida que se acercaba, empezaba a distinguir peque&#241;as casas formando callejuelas que siempre daban al mismo lugar, una peque&#241;a plaza en la que, sobre una columna en su centro, reluc&#237;a una esfera amarillenta iluminando todo alrededor.
Y, cuando estuvo ya en la entrada de la peque&#241;a aldea, se sorprendi&#243; al comprobar que las calles estaban pr&#225;cticamente libres de nieve, y que el ambiente era varios grados m&#225;s c&#225;lido que el que la rodeaba.
A&#250;n as&#237;, el fr&#237;o pasado, el hambre y la falta de fuerzas hicieron que se derrumbase al sentir por primera vez en mucho tiempo esa sensaci&#243;n de bienestar.

Despert&#243; en la cama de una habitaci&#243;n en la que se colaban por las ventanas unos rayos de luz que la manten&#237;an en semipenumbra, como dejando la suficiente oscuridad para poder dormir pl&#225;cidamente, pero a la vez impidiendo que &#233;sta, temida por tantas gentes, la ocupara.
Se incorpor&#243;, y no tard&#243; en darse cuenta que nada le dol&#237;a, que las heridas del camino estaban curadas, que el hambre estaba saciada.
Cogi&#243; sus pocas pertenencias, amontonadas en un rinc&#243;n, y sali&#243; a la calle.
La luz era la misma que recordaba del d&#237;a en el que hab&#237;a llegado a aqu&#233;l lugar. Era de noche, pero todo alrededor parec&#237;a iluminado, cada rinc&#243;n, cada esquina se ve&#237;a perfectamente. Y, al igual que la vez anterior, nadie hab&#237;a en las calles.
Se dirigi&#243; hacia la cercana plaza desde la que proven&#237;a la luz, y all&#237; observ&#243; detenidamente lo que la produc&#237;a. Una esfera, no m&#225;s grande que su mano, estaba posada sobre una pilastra unos cent&#237;metros mayor que &#233;l. De colores rojizos y amarillentos, irradiaba una luz brillante, pero que no molestaba a la vista, y a&#250;n notando que el pl&#225;cido calor ambiental proced&#237;a de ella, se repart&#237;a por igual alrededor, no siendo m&#225;s fuerte en su fuente que en cualquier otro lugar de la aldea.
Algo, mayor que su voluntad, similar a la sensaci&#243;n que puede producir un sentimiento, le hizo acercarse a ella y cogerla. La inexplicable placidez sentida en ese momento fue suficiente para que, en lugar de depositar de nuevo la esfera en su lugar, la guardara entre los trapos que llevaba como equipaje y se alejase apresuradamente del lugar.
Al hacerlo, comenz&#243; a nevar. El viento se levant&#243;, como despertando con furia de un apacible sue&#241;o. La oscuridad todo lo envolvi&#243;.
No logr&#243; avanzar mucho desde las &#250;ltimas casas de la aldea antes de caer de rodillas. Y en ese instante, s&#243;lo se le ocurri&#243; sacar la esfera, esperando que le ofreciera parte de su calor. Al tocarla, not&#243; como un pinchazo en sus dedos, un fr&#237;o intenso que le congel&#243; la sangre. La esfera, antes repleta de brillo y calidez, se hab&#237;a convertido en una esfera de hielo, m&#225;s fr&#237;a que la nieve, pesada, dura, y a la vez, inservible.
En ese momento, no pudo evitar compararla con su coraz&#243;n. Pues tambi&#233;n a &#233;l alguien se lo hab&#237;a robado y, al hacerlo, se hab&#237;a convertido en un coraz&#243;n de hielo, pesado como un lastre que llevar&#237;a toda su vida, duro, impenetrable, y a la vez, al igual que la esfera en esos momentos, inservible.
Tampoco pudo evitar arrepentirse de haber robado la esfera.
Ignora si la persona que se lo arrebat&#243; est&#225; tambi&#233;n arrepentida. Eso es algo que nunca sabr&#225;. Finalmente, las rodillas tambi&#233;n cedieron y se derrumb&#243; sobre la nieve. Lo &#250;ltimo que crey&#243; ver, borroso y sin ya saber si formaba parte de la realidad, era a una muchacha que lentamente se acerc&#243; hacia &#233;l y al llegar a su lado recogi&#243; algo del suelo que, al levantarlo, emiti&#243; un destello. Consigui&#243; apenas ver a la muchacha alejarse. Despu&#233;s, todo se torn&#243; negro.

Despert&#243; en la cama de una habitaci&#243;n en la que se colaban por las ventanas unos rayos de luz que la manten&#237;an en semipenumbra, como dejando la suficiente oscuridad para poder dormir pl&#225;cidamente, pero a la vez impidiendo que &#233;sta, temida por tantas gentes, la ocupara. Y record&#243;. Y llor&#243;, como no hab&#237;a hecho desde mucho tiempo atr&#225;s.
S&#243;lo hab&#237;a querido sentir de nuevo un poco de calor, que su coraz&#243;n ya no le daba.
S&#243;lo deseaba unas manos que lo hiciesen de nuevo brillar como hab&#237;a ocurrido con la esfera.
S&#243;lo...
"&#191;S&#243;lo?" le pregunt&#243; una voz. "Haz t&#250; solo que tu coraz&#243;n sea como esa esfera, que regala su luz y calor a quienes tiene alrededor y considera buena gente. Quiz&#225; as&#237;, ocurra que esas manos que ahora pides est&#233;n siempre contigo sintiendo el calor que desprendes, y vayan en tu b&#250;squeda cuando ese coraz&#243;n se enfr&#237;e. No quieras tener aquello que no te pertenece. No desees lograr sin esfuerzo algo tan valioso."
No supo de d&#243;nde vino aquella voz, ni por qu&#233; tras escuchar estas palabras se levant&#243; de la cama, sali&#243; de la casa y se dirigi&#243; hacia la plaza, como la vez anterior. Al llegar a ella, se sent&#243; y mir&#243; fijamente la esfera, recordando las palabras escuchadas.
Ciertas eran, pero no le ser&#237;a f&#225;cil lograr lo que dec&#237;an. Segu&#237;a sintiendo la tentaci&#243;n de coger aquella esfera a&#250;n sabiendo que de nada le servir&#237;a, pero el simple hecho de conseguir algo deseado era en muchas ocasiones mayor que su propia voluntad.
Sobretodo, cuando interven&#237;an los sentimientos.
Puede que porque este no era el caso en el que &#233;stos se ve&#237;an implicados, puede que porque lo hab&#237;a intentado y en parte logrado, se levant&#243; y dejando atr&#225;s la plaza, la esfera y la aldea, se encamin&#243; sin saber muy bien d&#243;nde dirigirse. Tan s&#243;lo paso tras paso, logro tras logro, lecci&#243;n tras lecci&#243;n, para intentar crecer como persona. 

.- SENS 

www.misrelatos.es</description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.misrelatos.es/027-esfera.html">http://www.misrelatos.es/027-esfera.html</a></p><p><center><a href="http://www.misrelatos.es/027-esfera.html" target="blank_" ><img src="http://www.misrelatos.es/microrrelatos/esfera.jpg" border="0" width="400" /></a></center></p>

<p align="justify">La misteriosa luz que ve&#237;a desde hac&#237;a un tiempo lo manten&#237;a absorto.<br />
En la noche cerrada, rodeado de altas monta&#241;as nevadas, el cielo cubierto de negras nubes amenazantes, aquella &#250;nica tenue luz que observaba mientras andaba tambaleante hacia ella era la &#250;nica esperanza para no desfallecer.<br />
Por suerte, tras vagar durante varios d&#237;as tan oscuros como noches, y cuando su vista ya casi pod&#237;a confundirse con la neblina que cubr&#237;a todo alrededor, en un atardecer mortecino la vio y, como hechizado, no pudo ya apartar sus pasos ni su mirada de ella.<br />
A medida que se acercaba, empezaba a distinguir peque&#241;as casas formando callejuelas que siempre daban al mismo lugar, una peque&#241;a plaza en la que, sobre una columna en su centro, reluc&#237;a una esfera amarillenta iluminando todo alrededor.<br />
Y, cuando estuvo ya en la entrada de la peque&#241;a aldea, se sorprendi&#243; al comprobar que las calles estaban pr&#225;cticamente libres de nieve, y que el ambiente era varios grados m&#225;s c&#225;lido que el que la rodeaba.<br />
A&#250;n as&#237;, el fr&#237;o pasado, el hambre y la falta de fuerzas hicieron que se derrumbase al sentir por primera vez en mucho tiempo esa sensaci&#243;n de bienestar.<br />
<br />
Despert&#243; en la cama de una habitaci&#243;n en la que se colaban por las ventanas unos rayos de luz que la manten&#237;an en semipenumbra, como dejando la suficiente oscuridad para poder dormir pl&#225;cidamente, pero a la vez impidiendo que &#233;sta, temida por tantas gentes, la ocupara.<br />
Se incorpor&#243;, y no tard&#243; en darse cuenta que nada le dol&#237;a, que las heridas del camino estaban curadas, que el hambre estaba saciada.<br />
Cogi&#243; sus pocas pertenencias, amontonadas en un rinc&#243;n, y sali&#243; a la calle.<br />
La luz era la misma que recordaba del d&#237;a en el que hab&#237;a llegado a aqu&#233;l lugar. Era de noche, pero todo alrededor parec&#237;a iluminado, cada rinc&#243;n, cada esquina se ve&#237;a perfectamente. Y, al igual que la vez anterior, nadie hab&#237;a en las calles.<br />
Se dirigi&#243; hacia la cercana plaza desde la que proven&#237;a la luz, y all&#237; observ&#243; detenidamente lo que la produc&#237;a. Una esfera, no m&#225;s grande que su mano, estaba posada sobre una pilastra unos cent&#237;metros mayor que &#233;l. De colores rojizos y amarillentos, irradiaba una luz brillante, pero que no molestaba a la vista, y a&#250;n notando que el pl&#225;cido calor ambiental proced&#237;a de ella, se repart&#237;a por igual alrededor, no siendo m&#225;s fuerte en su fuente que en cualquier otro lugar de la aldea.<br />
Algo, mayor que su voluntad, similar a la sensaci&#243;n que puede producir un sentimiento, le hizo acercarse a ella y cogerla. La inexplicable placidez sentida en ese momento fue suficiente para que, en lugar de depositar de nuevo la esfera en su lugar, la guardara entre los trapos que llevaba como equipaje y se alejase apresuradamente del lugar.<br />
Al hacerlo, comenz&#243; a nevar. El viento se levant&#243;, como despertando con furia de un apacible sue&#241;o. La oscuridad todo lo envolvi&#243;.<br />
No logr&#243; avanzar mucho desde las &#250;ltimas casas de la aldea antes de caer de rodillas. Y en ese instante, s&#243;lo se le ocurri&#243; sacar la esfera, esperando que le ofreciera parte de su calor. Al tocarla, not&#243; como un pinchazo en sus dedos, un fr&#237;o intenso que le congel&#243; la sangre. La esfera, antes repleta de brillo y calidez, se hab&#237;a convertido en una esfera de hielo, m&#225;s fr&#237;a que la nieve, pesada, dura, y a la vez, inservible.<br />
En ese momento, no pudo evitar compararla con su coraz&#243;n. Pues tambi&#233;n a &#233;l alguien se lo hab&#237;a robado y, al hacerlo, se hab&#237;a convertido en un coraz&#243;n de hielo, pesado como un lastre que llevar&#237;a toda su vida, duro, impenetrable, y a la vez, al igual que la esfera en esos momentos, inservible.<br />
Tampoco pudo evitar arrepentirse de haber robado la esfera.<br />
Ignora si la persona que se lo arrebat&#243; est&#225; tambi&#233;n arrepentida. Eso es algo que nunca sabr&#225;. Finalmente, las rodillas tambi&#233;n cedieron y se derrumb&#243; sobre la nieve. Lo &#250;ltimo que crey&#243; ver, borroso y sin ya saber si formaba parte de la realidad, era a una muchacha que lentamente se acerc&#243; hacia &#233;l y al llegar a su lado recogi&#243; algo del suelo que, al levantarlo, emiti&#243; un destello. Consigui&#243; apenas ver a la muchacha alejarse. Despu&#233;s, todo se torn&#243; negro.<br />
<br />
Despert&#243; en la cama de una habitaci&#243;n en la que se colaban por las ventanas unos rayos de luz que la manten&#237;an en semipenumbra, como dejando la suficiente oscuridad para poder dormir pl&#225;cidamente, pero a la vez impidiendo que &#233;sta, temida por tantas gentes, la ocupara. Y record&#243;. Y llor&#243;, como no hab&#237;a hecho desde mucho tiempo atr&#225;s.<br />
S&#243;lo hab&#237;a querido sentir de nuevo un poco de calor, que su coraz&#243;n ya no le daba.<br />
S&#243;lo deseaba unas manos que lo hiciesen de nuevo brillar como hab&#237;a ocurrido con la esfera.<br />
S&#243;lo...<br />
"&#191;S&#243;lo?" le pregunt&#243; una voz. "Haz t&#250; solo que tu coraz&#243;n sea como esa esfera, que regala su luz y calor a quienes tiene alrededor y considera buena gente. Quiz&#225; as&#237;, ocurra que esas manos que ahora pides est&#233;n siempre contigo sintiendo el calor que desprendes, y vayan en tu b&#250;squeda cuando ese coraz&#243;n se enfr&#237;e. No quieras tener aquello que no te pertenece. No desees lograr sin esfuerzo algo tan valioso."<br />
No supo de d&#243;nde vino aquella voz, ni por qu&#233; tras escuchar estas palabras se levant&#243; de la cama, sali&#243; de la casa y se dirigi&#243; hacia la plaza, como la vez anterior. Al llegar a ella, se sent&#243; y mir&#243; fijamente la esfera, recordando las palabras escuchadas.<br />
Ciertas eran, pero no le ser&#237;a f&#225;cil lograr lo que dec&#237;an. Segu&#237;a sintiendo la tentaci&#243;n de coger aquella esfera a&#250;n sabiendo que de nada le servir&#237;a, pero el simple hecho de conseguir algo deseado era en muchas ocasiones mayor que su propia voluntad.<br />
Sobretodo, cuando interven&#237;an los sentimientos.<br />
Puede que porque este no era el caso en el que &#233;stos se ve&#237;an implicados, puede que porque lo hab&#237;a intentado y en parte logrado, se levant&#243; y dejando atr&#225;s la plaza, la esfera y la aldea, se encamin&#243; sin saber muy bien d&#243;nde dirigirse. Tan s&#243;lo paso tras paso, logro tras logro, lecci&#243;n tras lecci&#243;n, para intentar crecer como persona.</p><p> </p>

<p>.- SENS </p>

<p><a href="http://www.misrelatos.es">www.misrelatos.es</a></p>]]></content:encoded>
					<comments>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;p=7583&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1#comments</comments>
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					<title>MisRelatos.es - Un Bonito Dia</title>
					<link>http://blog.castello.es/index.php?blog=1507&amp;title=misrelatos_es_un_bonito_dia&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
					<pubDate>Tue, 04 Aug 2009 15:17:26 +0000</pubDate>
										<category domain="main">Relatos</category>					<guid isPermaLink="false">7575@http://blog.castello.es/</guid>
					<description>http://www.misrelatos.es/026-un-bonito-dia.html 

Por fin, cuando estaba anocheciendo y apenas quedaba ya luz en el camino que le permitiese ver d&#243;nde pisaba, lleg&#243; a casa.
Era un bonito d&#237;a de invierno, con nubes negras que cubr&#237;an todo el cielo impidiendo el paso de los en esa &#233;poca t&#237;midos rayos de sol, la lluvia cayendo por momentos con furia, el viento silbando y agitando todo alrededor en una carrera sin meta, el fr&#237;o tan intenso como acostumbraba, apaciguando y ocultando casi toda vida.

Cerr&#243; la puerta con fuerza, impidiendo entrar a una r&#225;faga de viento que parec&#237;a tambi&#233;n querer refugiarse all&#237;, en la calidez de un hogar, y se quit&#243; la ropa empapada. Por suerte, a&#250;n quedaban unas pocas ascuas en la gran chimenea que pudo reavivar, y la habitaci&#243;n, junto a la comida que colgaba sobre el fuego, comenz&#243; a calentarse.
Se sent&#243; frente a ella. Le dol&#237;an las piernas, pero era un dolor soportable, debido a no ser el que m&#225;s sent&#237;a, ni tem&#237;a. Un poco de agua caliente pod&#237;a aliviarlo. A menudo so&#241;aba con un mundo en el que todo dolor fuese tan f&#225;cil de curar.

Pero a&#250;n as&#237;, se cre&#237;a afortunado. Le reconfortaba escuchar la tormenta tras los s&#243;lidos muros de la caba&#241;a, el viento golpeando todo alrededor, recordar la sensaci&#243;n del fr&#237;o en el camino, y ahora sentirse protegido de ello.
Ojala todo en su vida hubiese estado tan protegido. A veces se arrepent&#237;a de no haber resguardado cosas demasiado valiosas como para ofrecerlas sin estar seguro de que ser&#237;an aceptadas.

Su perro apareci&#243; somnoliento, acerc&#225;ndose para darle un lamet&#243;n de bienvenida, y se tumb&#243; a sus pies, cerca del fuego que ard&#237;a ya vivamente.
- &#191;C&#243;mo estas? &#191;Qu&#233; tal el d&#237;a? - le pregunt&#243;, como siempre hac&#237;a, a&#250;n sabiendo que no iba a obtener m&#225;s respuesta que la del d&#237;a anterior.
Ciertamente, a&#241;oraba escuchar esas preguntas de otros labios.

Al final, ayudado por la calidez del ambiente, el sue&#241;o le venci&#243;, igual que sus sentimientos lo hab&#237;an vencido en tantas ocasiones. Y so&#241;&#243;, pues para &#233;l era como vivir otra vida.

Al rato, una caricia lo despert&#243; suavemente. Su perro. Ten&#237;a hambre.
No pudo evitar sonre&#237;r, a pesar de lo quiz&#225; triste del hecho, al compararlo con quien, en el sue&#241;o, le acompa&#241;aba y compart&#237;a caricias.
Sus tripas rugieron. Vaya... tambi&#233;n &#233;l ten&#237;a hambre.

Los sue&#241;os, aunque alimenten el esp&#237;ritu, no llenaban est&#243;magos. 

.- SENS 

www.misrelatos.es</description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.misrelatos.es/026-un-bonito-dia.html">http://www.misrelatos.es/026-un-bonito-dia.html</a></p><p><center><a href="http://www.misrelatos.es/026-un-bonito-dia.html" target="blank_" ><img src="http://www.misrelatos.es/microrrelatos/un_bonito_dia.jpg" border="0" width="400" /></a></center></p>

<p align="justify">Por fin, cuando estaba anocheciendo y apenas quedaba ya luz en el camino que le permitiese ver d&#243;nde pisaba, lleg&#243; a casa.<br />
Era un bonito d&#237;a de invierno, con nubes negras que cubr&#237;an todo el cielo impidiendo el paso de los en esa &#233;poca t&#237;midos rayos de sol, la lluvia cayendo por momentos con furia, el viento silbando y agitando todo alrededor en una carrera sin meta, el fr&#237;o tan intenso como acostumbraba, apaciguando y ocultando casi toda vida.<br />
<br />
Cerr&#243; la puerta con fuerza, impidiendo entrar a una r&#225;faga de viento que parec&#237;a tambi&#233;n querer refugiarse all&#237;, en la calidez de un hogar, y se quit&#243; la ropa empapada. Por suerte, a&#250;n quedaban unas pocas ascuas en la gran chimenea que pudo reavivar, y la habitaci&#243;n, junto a la comida que colgaba sobre el fuego, comenz&#243; a calentarse.<br />
Se sent&#243; frente a ella. Le dol&#237;an las piernas, pero era un dolor soportable, debido a no ser el que m&#225;s sent&#237;a, ni tem&#237;a. Un poco de agua caliente pod&#237;a aliviarlo. A menudo so&#241;aba con un mundo en el que todo dolor fuese tan f&#225;cil de curar.<br />
<br />
Pero a&#250;n as&#237;, se cre&#237;a afortunado. Le reconfortaba escuchar la tormenta tras los s&#243;lidos muros de la caba&#241;a, el viento golpeando todo alrededor, recordar la sensaci&#243;n del fr&#237;o en el camino, y ahora sentirse protegido de ello.<br />
Ojala todo en su vida hubiese estado tan protegido. A veces se arrepent&#237;a de no haber resguardado cosas demasiado valiosas como para ofrecerlas sin estar seguro de que ser&#237;an aceptadas.<br />
<br />
Su perro apareci&#243; somnoliento, acerc&#225;ndose para darle un lamet&#243;n de bienvenida, y se tumb&#243; a sus pies, cerca del fuego que ard&#237;a ya vivamente.<br />
- &#191;C&#243;mo estas? &#191;Qu&#233; tal el d&#237;a? - le pregunt&#243;, como siempre hac&#237;a, a&#250;n sabiendo que no iba a obtener m&#225;s respuesta que la del d&#237;a anterior.<br />
Ciertamente, a&#241;oraba escuchar esas preguntas de otros labios.<br />
<br />
Al final, ayudado por la calidez del ambiente, el sue&#241;o le venci&#243;, igual que sus sentimientos lo hab&#237;an vencido en tantas ocasiones. Y so&#241;&#243;, pues para &#233;l era como vivir otra vida.<br />
<br />
Al rato, una caricia lo despert&#243; suavemente. Su perro. Ten&#237;a hambre.<br />
No pudo evitar sonre&#237;r, a pesar de lo quiz&#225; triste del hecho, al compararlo con quien, en el sue&#241;o, le acompa&#241;aba y compart&#237;a caricias.<br />
Sus tripas rugieron. Vaya... tambi&#233;n &#233;l ten&#237;a hambre.<br />
<br />
Los sue&#241;os, aunque alimenten el esp&#237;ritu, no llenaban est&#243;magos.</p><p> </p>

<p>.- SENS </p>

<p><a href="http://www.misrelatos.es">www.misrelatos.es</a></p>]]></content:encoded>
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