En más de una ocasión me he referido a mi familia y al apodo o sobrenombre que la caracteriza. Quiero con ello contestar al post firmado por Drosi del Raval que comenta la existencia, tal vez precaria, de los apodos a pesar de los brutales embates que sufre la familia. Tal vez el elevado nivel cultural que a veces solo se adivina entre nuestras generaciones más jóvenes, hace prescindibles esos “noms de familia” como los denomina mi amigo. No obstante proliferan apodos o sobrenombres, muy usados por cierto, que recuerdan los alias carcelarios tan repetidos por quienes con la peor de las babas, están destrozando nuestra convivencia.
Aparte cuestiones sociopolíticas que no son de mi incumbencia, quiero referirme a mi propia familia y al momento en que el apodo “Cuc” arranca y del que para mi provecho me nutro.
Como todos, yo mismo he tenido cuatro abuelos. Los paternos, es decir, mi abuela Leonor natural de La Serra (Sierra Engarcerán), tenía por apodo “la Colaua”, por pertenecer a la saga “dels Colaus”. Su marido, mi abuelo Vicent, natural de Sedaví en la Provincia de Valencia, pertenecía a la familia “dels Torricos”. Por la parte paterna, mi abuelo Salvador era conocido por el “Tiniente” por haber sido eso, teniente de la Guardia Civil, aunque pertenecía a la familia “Dels Melons” en la localidad de Alfondeguilla, como igualmente mi abuela materna, Antonia, pertenecía a la familia “dels Ferrers” provinente de la no muy lejana localidad de Petrés en el “Camp de Molvedre”.
Y se preguntarán mis amigos ¿y del “CUC” qué nos dice éste? Efectivamente, este apodo o sobrenombre o “nom de familia” es casi casual y, adjudicado a mi abuelo paterno por razones de tipo comercial.
Mi abuelo Vicent, el de Sedaví, por causas no muy conocidas emigró de Sedaví hasta Castellón en donde, como primer “modus vivendi”, fue “granerer”, es decir, se dedicaba a confeccionar escobas (“graneres”), labor que desarrolló, creo yo, por poco tiempo hasta que entro como dependiente en un comercio de comestibles sito en la entonces calle de San Juan, o sea, la que sería calle Colón. El comercio se llamaba “El negrito” en donde mi abuela Leonor estaba “en amo” también emigrada desde La Serra por cuestiones derivadas de la usura practicada entonces muy a menudo.
Pasó al poco tiempo (no se cuanto) a otra tienda, ésta situada en lo que ya era Plaza del Rey Don Jaime justo a la entrada de la calle de San Vicente. Este comercio era propiedad de una señora apellidada Martí y que era conocida como la “abuela Cuca”. Al decir esto me estoy refiriendo al último cuarto del siglo XIX, cuando un hijo de esta señora, Don Joaquín Peris Martí, comienza a figurar en política, puesto que en el Ayuntamiento nombrado por Alfonso XII en Abril de1876, ya aparece como concejal, no dejando de figurar como tal y como alcalde en varias ocasiones, hasta 1905.
Me figuro que siendo la madre de tan digno mandatario municipal, a la abuela “Cuca” le entraría algún tipo de complejo y decidió traspasar a mi abuelo la propiedad de la casa y de la tienda que, mi abuelo, religiosamente, fue amortizando religiosamente.
Estoy preparando una reseña biográfica del alcalde Peris que fue conocido como el “Alcalde Cuc” y que perteneció a aquella facción política tan denostada como fue “El Cosi”.
Como apostilla, aunque ya lo publiqué no se donde, dedico a todos ustedes que supuestamente me leen y en especial al amigo Drosi, el siguiente pregón:
De part de l´alcalde Cuc
Que el que es tire un pet sense suc
Pagarà cinc duros de multa
I pet perdut…
Vitol!
Para terminar, hablando de apodos y “noms de casa” , quiero referirme a una persona muy querida en casa que falleció hace poco más de una semana a los noventa y siete años. Pepita Climent, viuda de Agustin Torres, era para muchos que aún siguen estas costumbre, simplemente “Pepita la Figueta”. Descanse en paz.
Buenas noches.
Esta tarde me ha sorprendido la lluvia que ha ido cayendo algo espesa pero no violenta. Eso a pesar de los truenos, tímidos truenos que la han acompañado. Ha sido una lluvia que no ha molestado a turistas de tierra adentro que, como es natural, a estas horas habrán vuelto a sus hogares mirándose la piel que poco ha hecho por su moreno. Es lluvia que habrá molestado, como es natural, a quienes a bordo de sus vehículos han podido observar la cantidad de charcos con que contamos aquí en Castellón aunque no se quiera. Es lluvia que habrá beneficiado al campo por su mesura y discreción.
En San Remo 69, Cigliola Cinquetti, (La pioggia) también nos sorprendió con aquella canción que a modo de himno saludaba a la lluvia que propiciaba el acercamiento del cuerpo y de la mente de aquel/aquella que estaba a nuestro lado. Años antes, con aquel aspecto de adolescente, ya nos había sorprendido en Eurovisión con aquello de “Non ho l´età”.
Y es que la lluvia, con su monotonía, me pone un poco nostálgico y me lleva en volandas hacia el recuerdo. Y, como en este caso, que el sol no se ha ido del todo quedando agazapado sobre las nubes, añoro aquella canción de niños siempre atentos a lo que pasa: “Plou i fà sol: el Nostre Senyor està en Burriol…” mientras pisábamos los charcos, ajenos a cualquier alteración de nuestra salud.
Y lo mejor del caso es que, cuando la lluvia pasa, el cielo queda limpio y azul como recién estrenado.
Buenas tardes.

Me escribe una amiga y me dice que ando un poco crispado y me recuerda la famosa frase de Mayo del 68: “Parad el mundo que quiero bajarme”. No es para tanto pero si que camina el mundo por senderos de confrontación y de la crispación no se salva nadie, incluso los que tragan y tragan partidos de futbol no sé con que esperanza. En fin, que cada época tiene sus violencias y cada época las elude como puede en cuanto huele sangre.
Tratando de obedecer a quien amablemente me recrimina, olvido para siempre la bola, la pelota, el balón y el esférico, tratando de buscar, por caminos de bondad y belleza el sendero olvidado.
Este fin de semana próximo, honramos a nuestra Patrona la Verge del Lledó porque su día, su celebración es desde casi siempre, el primer domingo de Mayo, cuando de verdad y sin artilugios aparecen los brotes verdes y se rematan con flores: con rosas.
Y por ello, desde siempre también, esa noche se llena de música. Las voces se apoderan de la oscuridad y los instrumentos acompañan a las voces, para que no se pierdan: para que no pierdan la entonación…
Hace muchos años ya salíamos a rondar tratando de declarar amores. Gentes con menos que más conocimientos musicales y con más que menos entusiasmos le plantábamos cara a la noche rompiendo los silencios con sonidos de guitarras y violines. Era una época en que, a pesar de lo que digan, teníamos la libertad de desfogar nuestra poesía y nuestra música sin someternos a demasiadas reglas, ni a permisos municipales, siempre a condición de que respetáramos la noche sin llenarla de chillidos y de despropósitos.
Alguien cantó aquello de
Esta noche mi guitarra
va a cantar en este barrio
y el que se atreva con ella
lleva palos pa un sombrajo.
Y posiblemente aquel alguien pasó la noche en el cuartelillo.

Como decía más arriba, lo nuestro era pura paz y desmedido respeto. Bien lo decía aquella letra de Bernat
El diumenge de la rosa
la nit s´ompli de cançons
per que a l´amor li fan nosa
la claror i les raóns.
Deseo que ese domingo de la rosa sea motivo de paces y reencuentros. De descubrimientos y de miradas a lo profundo de los ojos, donde duerme el amor. El amor que anda un poco descalabrado.
Me parece muy bien que por parte de la Autoridad se fije la norma pero el establecer pugilatos en noche de silencios me parece una exageración.
Buenas tardes.

Un pájaro de tupido plumaje que se autodenomina, impúdico él, estratega de la comunicación, dice sin ningún rubor que “soy el único hombre vivo que ha visto los 600 programas de Nodo, uno tras otro sin asistencia psicológica…”.
Hoy es mi cumpleaños, en concreto el setenta y cinco, yo no se si vi o visioné los seiscientos informativos del Nodo pero puedo afirmar que pude verlos todos sin necesidad de contabilizarlos para la posteridad. No tuve nunca necesidad de asistencia psicológica por esa u otras razones, pero puedo garantizarle al loro de referencia que habiendo vivido desde 1936, con un supuesto uso de razón a partir de mil novecientos cuarenta y tantos, lo único que tuve y a raudales fue una ilusión tremenda por mejorar, por modificar aquel estado de carencias que no era, sino la continuación de una nación depauperada durante la República y su Frente Popular.
Yo, por lo menos estoy harto de que teóricos apesebrados no se donde, nos digan lo que no fue, ni quieran demostrarnos lo que no vivimos. Todos los que por entonces poblábamos España sufrimos lo indecible pero nunca perdimos la ilusión y nos divertimos y nos alegrábamos lo nuestro. Comimos el pan negro, sufrimos el racionamiento, padecimos los abusos del estraperlo o mercado negro, pero nunca perdimos la ilusión pensando en que todo ello, una día feliz, cambiaría para bien. No era una España tan negra como parece quieran demostrarnos unos y otros. Era una España que nosotros veíamos sonriente, alegre y festiva. Si quieren verla tan negra, allá ellos.
Nos sobran valedores más o menos ilustrados que pretendan agriarnos nuestro pretérito, guiados por quienes lejos de aquí, pontificaban sobre aquel presente que ni siquiera intuían. Déjense de memorias unilateralmente estudiadas. Déjennos con nuestro pasado, no lo ensucien con sus teorías.
Dicho esto, buenas tardes.
Ya terminó la Cuaresma con ese final que supone la Semana Santa de tanta connotación popular en nuestra España. En el presente año, tal Semana Santa se ha visto “enriquecida” con el incruste futbolero de la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Madrid. Quien me siga a través de este blog se habrá percatado de mi desafección a la cosa futbolera en general y a los equipos punteros en particular. Cosa que, como es público y notorio, no ocurre con la “inmensa mayoría” –por utilizar tópico político muy en uso--, la cual ni duerme ni come pensando en los eventos que enfrentan a los dos equipos que, curiosamente, su afición excede, exageradamente, la población de sus propios términos municipales. Me considero incapaz de ejercitar juicios comentando el desarrollo del juego en el campo pero si quiero –porque lo vi en directo--, ejercitar mi derecho a opinar sobre algo que me llamó la atención. El exceso de violencia entre los jugadores, durante la primera parte que, inopinadamente, descendió o casi desapareció durante la segunda. Según he leído, ello se debió a la utilización de una táctica en la que, para anular el avance del delantero, el defensa correspondiente debía darle patadas en donde pudiera, sobre todo en las canillas. Por tanto, el exceso de violencia para mi fue patente y escandalosamente permitido por el señor de amarillo canario que ya no es el fúnebre árbitro vestido de negro.
No entiendo la violencia empleada en los campos de futbol ya que, taxativamente, debe estar prohibida por el reglamento vigente. Por ello no comprendo que un árbitro, usando de sus atribuciones, pueda permitir el juego sucio por razones tácticas o político-futboleras.
Esta misma semana leía una estadística en la que se declaraba que el Villarreal CF es el equipo más castigado por los árbitros. Entiéndase: es el equipo cuyos jugadores más sufren las embestidas de los nuevos gladiadores y, a su vez, es el equipo que menos faltas le han pitado en la presente temporada.
Que cuarenta mil vociferantes espectadores bramen sin freno durante una tarde de primavera, no es motivo suficiente para que equipos de traumatólogos, estén esperando las camillas en las que futbolistas lisiados por causa de la permisividad arbitral y una pasividad social, llegan a sus clínicas
Buenas noches. Perdonen,ya no volveré a hablar de futbol

Puede que alguien diga que es intrascendente, pero yo admiro a Antonio Burgos porque a través de su lectura le adivino un acento entre sevillano y gaditano que cae dentro de lo gracioso y de lo inteligente. Más aun lo admiro desde que descubrí que las famosas “Habaneras de Cadiz” –¿recuerdan aquello de “La Habana es Cai, con más negritos…?—son debidas a su caletre. Esta misma mañana al leer el ABC que me regalan con Mediterráneo, leo su artículo en recuerdo de unos amigos andaluces metidos en lo de la Semana Santa y hace referencia al cometido que uno de ellos llevaba a cabo en un acto procesional. Le da el nombre de “maniguetero”, cosa que me ha llamado la atención por ser sustantivo muy parecido al de “manegueta” que por aquí usa como mote y dedicación el amigo Drosi del Raval.
Ello me ha llevado a realizar una serie de averiguaciones relacionadas con la “manigueta” que, al parecer, es una parte del “paso” procesional situado delante y detrás del mismo y que viene a ser como un pasamanos o barandilla, según un esclarecedor vocabulario de la Semana Santa andaluza. Siendo por tanto el “maniguetero” el encargado de realizar alguna función relacionada con la “manigueta”. Al consultar el DRAE, éste me dice que se trata del mango de algunos instrumentos y me informa de que es palabra que proviene del catalán “manegueta” y puesto en comunicación con el Diccionario de Alcover y Moll, en primer lugar me dice que es diminutivo de “mànega” y, en una de las acepciones me dice que es “home aficadís, manefla, que s´inmiscueix en coses d´altri…”.
Recogiendo todos estos datos, llego a varias conclusiones. Por ejemplo que, maniguetero es lo mismo que manegueta, en tanto que una ocupación y otra es temporal, tanto por la característica anual de la Semana Santa en cuanto al primero , como la dedicación no continua, esporádica y poco retribuida del segundo. En ambos casos estos metomentodo aparecen casi siempre en sitios muy visibles luciendo sus habilidades…que no son pocas.
En las procesiones castellonenses de Semana Santa, hace ya un buen montón de años, como manegueta principal de la Cofradía del Santo Sepulcro se conocía por la silueta encapuchada de Manolo Sanz Blanco, aquel incomprendido personaje castellonense Jefe de Protocolo que, supongo, disfrutaba con su misión de conservar el buen y necesario orden de la procesión.
En una de las jornadas de Cultura Popular, y presente una comunicación sobre esta clase de personajes, comunicación recogida en el tomo de conclusiones.
Otro manegueta sublime, aunque algo mayor ya, permanece en su puesto y función repartiendo órdenes, traduciéndolas y atemperándolas tratando de cumplir su misión que, como digo, no está muy bien retribuida aunque suficientemente lucida como para querer permanecer en ello. Salvador Bellés, pasará a la historia como uno de los más famosos maneguetas de nuestra particular cosecha.
En fin que gracias a Antonio Burgos, hemos encontrado un nexo entre la Semana Santa sevillana y la dedicación entusiástica de algunos castellonenses en cometidos similares.
Buenas tardes.

Uno leyendo la prensa, muchas veces, sacia su sed de saber por una parte y, por otra, llega a conclusiones esperpénticas por la solución que los personajes que en ella aparecen, dan a sus propios problemas. Así leo hoy que en el cementerio de Burriana se han congregado los representantes gráficos y literarios de infinidad de agencias de prensa, televisiones de todas las procedencias y otros medios de información.
La causa ha sido la de pretender estar presentes en la segunda parte de la prueba o examen a que se sometían los pretendientes a dos plazas de sepulturero convocadas por aquel Magnífico Ayuntamiento. Tal prueba consistía, al parecer, en la práctica de una inhumación y de una exhumación; es decir, en enterrar y en desenterrar a dos cadáveres, previamente puestos a disposición de los opositores, para que se lucieran exhibiendo sus conocimientos.
Eso ha sido en la práctica, lo que ha concitado tanta expectación y congregado tanto informador alrededor del negocio de los óbitos.
Primero fue Angelillo en 1935 y mucho más tarde Antonio Molina, cantaban aquella fúnebre canción de la “Hija de Juan Simón” que, literariamente, era mucho más importante y noticiable.
“…la enterraron por la tarde
a la hija de Juan Simón
y era Simón en el pueblo
Y era Simón en el pueblo, ay!
El único enterraor….
….El mismo a su propia hija
al cementerio llevó
y el mismo cavó la fosa
y el mismo cavó la fosa
murmurando una oración….
….y como en una mano llevaba la pala
Y en el hombro el azadón
sus amigos le preguntan
y todos le preguntaban ay!
de donde vienes Juan Simón.
soy enterraor y vengo
soy enterraor y vengo
soy enterraor y vengo ay!
De enterrar mi corazón.
El hecho de haber acudido tanta gente al Cementerio de Burriana debe haber sido cuestión de morbo, porque las pruebas que se realizaban estaban publicitadas con toda claridad, ya que si hubiesen tenido que acudir a otra prueba de capacitación de la que han salido no se cuantos aprobados, no se hubieran enterado. Al menos yo, que soy algo antiguo, no comprendo lo que quiere decir: “Pruebas de personal de servicio específico de admisión de establecimientos públicos de la Comunitat….” ¿Sería otra aprueba de sepultureros…? Al fin y al cabo, éstos no hacen sino verificar la frigidez de los cuerpos que le llegan para poder darles tierra, es decir, proceden a su “admisión”
Perdonarán aquellos a los que este tema les da repelús, pero no puedo menos de tomar a chirigota lo que unos y otros, en el uso del idioma, toman caminos tan estrafalarios.
Buenas tardes.


Como habrá podido observarse a poco que se abra esta web, el que esto firma, se está mostrando remiso en sus apariciones. Tal vez sea la primavera y sus astenias aunque, algo me dice por los adentros que lo que me ocurre es que tengo una “fartà” (un empacho) de información política que sobrepasa mis posibilidades de absorción. Si leo, miro o escucho a los diferentes medios (todos ellos adscritos a muy concretas opciones políticas), se me forma una nube por entre las neuronas y se me bloquea cualquier posibilidad de discernimiento, acabo por no entender y me lanzo al monte que, al menos por aquí, florece en positivo.
Por si lo político no fuera suficiente para tener oscurecida la sesera de pensar, aparecen los medios hablándonos de los 14 millones de desplazamientos que durante la semana que ya es, van a producirse por las carreteras españolas con todas las secuelas –de momento ocultas—de atropellos, accidentes y morbo circulatorio.
Por si no hubiera suficiente salsa, se da la chocante circunstancia en la coincidencia de cuatro partidos de los líderes futboleros, o sea (por si no se han enterado) el Barça y el Madriz. Las porras, las apuestas más o menos legales, las ansias, los insultos y las meadas fuera de tiesto, llenan casi todas las conversaciones sin distinción de sexo, edad o condición humana.
Mientras, revolotean por un cielo claro (las nubes y el mal tiempo que nos trajeron los turistas de medio pelo provenientes del centro, se han ido), buitres, cuervos y toda clase de aves rapaces que nos traen: a) cierres de empresas. B) aumento del paro. C). elevación de precios en todo. D) etcétera. E). más etcétera.
Puede que por todo ello y por sus consecuencias, se me cierre la vena de la imaginación y me quede postrado, atónito, embobado y abstraído, con los ojos fijos en la política, las vacaciones y el futbol. Un buen coctel.
Buenos días. (las flores del ramo no son virtuales, son del Maset de Cuc).

¿Es posible que unos y otros –los políticos—sean tan sinvergüenzas como dicen unos y otros? El personal sigue con cierta indiferencia, como si no le fuese la cosa, el desarrollo de una campaña o precampaña, tan llena de acusaciones, de imputaciones que entran en el terreno de la injuria o de la calumnia en muchos casos. El personal ve con ojos de asombro las descalificaciones que se lanzan, las falacias de unos y otros y se maravilla de los juegos de palabras que se inventan para sacudirse de encima las descalificaciones.
Estamos entrando en un trance en que todo el mundo desea que llegue ese 22 de Mayo para poder vivir ajenos al exabrupto y al escupitajo. Por otra parte, los medios, observando desde la cofa el desarrollo de los acontecimientos, lanzando la red en donde parece haber pescado y echando su cuarto a espadas, según la situación política de los amos de los periódicos o de las emisoras.
Francamente, estoy cansado de tanta impudicia por parte de unos y de otros. Necesitamos que nos gobiernen con interés y con honradez y que aquel que saque los pies del tiesto, al juzgado y, de allí, adonde sea, pero que no nos vendan algo que no está exactamente definido, que, posiblemente, esté escondido en sus mentes y no nos explican con claridad. Necesitamos en estos tiempos de crisis profunda, de paro exagerado que se acabe la crisis y que desaparezca el paro, que vuelva lo que teníamos aunque hayamos de poner un poco más de conocimiento y “senderi” cuidando las formas y que éstas sean el reflejo de actuaciones personales impecables.
Buenas tardes.

Finalizadas las fiestas ya hace días, me voy a permitir analizar algunos de los aspectos que a mi, sinceramente, me han llamado la atención.
Todo ello de cara a los frutos que este año han podido descolgarse de ese árbol frondoso prometido que es el de la internacionalización pregonada y celebrada.
Pienso que la internacionalización es el hecho que trasciende o que ha trascendido las fronteras de un país. Por ello, aquellos actos que por su importancia han podido trascender de entre los que se han celebrado en la semana, darían pie a una posible internacionalización. El hecho de que se solicite la internacionalización a quien corresponda y por éste se acceda a conceder el título, sin que algunos actos no hayan trascendido y repercutido entre una población ajena, me suenan a deseo ferviente de ser internacionales sin que, allende nuestras fronteras se hayan enterado. Es una labor que se tiene que hacer poco a poco, entresacando aquellos actos que puedan tener más gancho. Durante los sesenta y seis años que llevamos de Madalena, se han ensayado infinidad de actividades que no siempre han hecho fortuna. Concursos hípicos, carreras de motos, festivales de teatro y de música, festivales de tiro y arrastre, competiciones deportivas de todo tipo incluidas las náuticas y un etc. tan enorme que no cabría en este espacio.
Casualmente, esta semana siguiente a la festiva, he tomado nota de varios actos que podrían haber estado dentro del programa y han permanecido al margen: La entre de la Flor natural antes de las fiestas; Concurso de juegos tradicionales en el segon molí; un concurso de tiro y arrastre en finca particular y una exposición de indumentaria más o menos madalenera con sede en el Museo de la Calle Caballeros.
Las fiestas nuestras como las de todo el mundo, ahora y antes, suelen ser el punto de inflexión de la actividad de todo un pueblo que se toma un respiro, un descanso y un momento de reflexión. Si las fiestas de la Magdalena no lo son que se diga que son unas fiestas de primavera pero no una celebración casi penitencial con romería incluida.
Buenas tardes.

El periódico Mediterráneo, cada día y en sus primeras páginas incluye en tono divulgativo, informaciones firmadas por expertos en diversas disciplinas y que constituyen contestaciones simuladas aunque posibles a dudas planteadas por los lectores.
Siempre suelo detener la vista en tales informaciones por considerarlas adecuadas y necesarias para ir tirando por este mundo necesariamente superficial.
Hoy me ha llamado la atención el tema a tratar cuya respuesta va firmada por Juan C. Gómez historiador. Como el comentario ha de ser necesariamente comprimido no se anda por las ramas y concreta el significado del Escudo de Castellón. Efectivamente, el día 20 de Agosto de 1939, el BOE publicaba una Orden del Ministerio de la Gobernación fechada el día anterior, es decir el 19, por el que se aprobaba la modificación “del escudo actual de la ciudad en armonía con el espíritu de la España nueva, toda vez que en él aparecen elementos no ajustados a lo que exige la verdad histórica…”. Tal hecho –el de la aprobación—venía como consecuencia de la petición efectuada por el Presidente de la Comisión Gestora del Ayuntamiento. No voy a trasladar al presente comentario la totalidad del texto publicado por ser largo y algo farragoso, con comentarios heráldicos apoyando la aprobación. No obstante puedo facilitarlo a quien esté interesado.
Lo que motiva el presente es el error histórico deslizado en el cuerpo del tema divulgativo en el que se dice que “el actual escudo fue aprobado `por el Gobernador Civil de la Ciudad, Serrano Suñer, a petición, etc….”
Es evidente y archisabido que Don Ramón Serrano Suñer, por aquellas fechas tenía quehaceres muy concretos en la cúpula, por tanto, nunca fue Gobernador Civil de la Provincia de Castellón y aunque lo hubiera sido no hubiera tenido la facultad aprobatoria del escudo. Serrano Suñer, como es sabido si estuvo vinculado a nuestra ciudad a causa del cargo de su padre. Estudió en el Instituto Francisco Ribalta con su hermano, en cuyo recuerdo, tras ser asesinado durante la Guerra Civil, se nominó el Colegio Publico, situado al final de la calle Segorbe.
Al mejor escribano… ya se sabe. Y como dice Tagore: “Si cerráis la puerta a todos los errores la verdad se quedará fuera”
Buenas tardes.

Algunos días antes del comienzo de las fiestas recibí del Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento varios libros; uno de ellos era el titulado “El boli”, juego de antiguas resonancias infantiles para el que ocupábamos espacios urbanos hoy imposibles y durante horas le dábamos a la paleta y al boli, con aquellas palabras que encerraban un consensuado reglamento: “Boli!...dali!...ni plantar ni escorrer”. Si no salía la cuenta o había sido movida la paleta venía la comprobación que resolviera la duda.
Para sorpresa mía lo que contiene el libro son las ponencias y comunicaciones del “I Congrès internacional de pic i pala, boli i escampilla”. Y para más sorpresa la fecha de tal reunión: el mes de febrero de 2009. Era absoluto desconocedor de tal evento y debo confesar mi sorpresa. Intuyo en todo ello la mano de ese “manegueta” incansable que es Juanjo Trilles, como así resulta tras el repaso apresurado del libro.
Pienso que esta actividad deportiva, desarrollada durante la pasada semana de fiestas junto a la presencia de bandas de música extranjeras, habrán sido motivo suficiente en la reciente calificación internacional de nuestras fiestas. Otro motivo no veo, por más que repase el programa.
Ya durante la presentación de la Reina de las Fiestas en el nuevo Palau, se insinuó algo sobre tal internacionalidad. Ya saben toda comparación …, por ello me resultó un poco chusco el hecho de que se parangonasen nuestros festejos con el Carnaval de Rio, el de Venecia o las Fallas de Valencia.
Pienso que no debemos sacar los pies del plato porque podemos vernos abocados a derroches de “coentor” defecto que atribuimos a la gente del Cap I Casal.
Ya se que cuanto digo y escribo nada tiene que ver con el fervor madalenero que ofrecen determinados personajes de la fiesta.
Buenas tardes.
