No se si se trata de escribidores en general o de tertulianos en particular. Alguien que por ahí va, se dedica a lanzar al viento slogans, frases hechas o latiguillos que, como papel viejo e inflamable, prende de inmediato en este ambiente de la comunicación. No hace mucho no había tertuliano que, en un momento determinado soltase aquello de “verde y con asas” como máximo exponente de la claridad y de la trasparencia de sus ideas. Ya tenemos sustituto. El nuevo latiguillo es el de “negro sobre blanco”, pretendiéndose con ello emular o superaren limpidez todos los conceptos habidos y por haber.
Y, es verdad, que lo negro priva, agrada y entontece a nuestra sociedad. A pesar de la propaganda masiva que rodea esa chorrez importada que es el halouai, en el fondo, pretende resaltar lo más negro de todo lo que nos rodea tal como la sociedad actual lo entiende, como es la muerte: el predominio, humanamente hablando, de lo negativo (negro) sobre la vida misma (policromía). Más aún, la corrupción contra la esperanza.
Solo es cuestión de pasear por la vida no mucho rato, para ver de inmediato que, por ejemplo, en una boda el público que se asocia al evento en la puerta de la iglesia o del Ayuntamiento, tanto da, es una masa gris oscuro con manchones negros, entre los que destaca la blancura de la novia.
Ayer mismo en el restaurante en que comimos, los camareros y también los cocineros vestían de negro: de riguroso negro, negras camisas, negros gorros…
Al igual que mi amigo Drosi del Raval estuve por la tarde en el Aplec de Corals celebrado en el Auditorio (el raval, según él, del amigo Joaquin) por una razón mucho más concreta que la de “ir”. Mis años de pescante en el carro de la polifonía me obligan a no perderme tan extraordinario concierto. Y allí, precisamente allí, donde se da cita la música coral, todo un canto de esperanza a la vida, predominaba el negro. Un negro supuestamente elegante pero negro. Ya lo sabemos: el negro es la ausencia de toda luz y de todo color. Negro en las camisas de ellos, negro en los vestidos de ellas…Bueno, no todos. Los atrevidos de ese coro que se llama “veus atrevides”, rompieron con el protocolo de la negrura y se mostraron tal cual visten de ordinario. Toda una lección junto a ese entusiasmo en la muy poco convencional de poner en escena la poesía. Mis chicas de la Coral Vicent Ripollés, por lo que veo, quisieron huir del negro y adornaron su pecho con una flor amarilla. Muy bien.
Bueno amigos. Ya basta de negrura y oscuridad. Solo queda que pase el 20N para que se disipe la niebla oscura como humo de panderola y queden claras las cosas para todos.
Buenas tardes.

Siempre he estado convencido de que Castellón, mi pueblo, ha tenido siempre dos “Ravals”, el de Sant Roc y el de San Francesc o de la Trinitat. Aparte, desde el siglo XVII aparece otro que no llega a considerarse Raval y que lleva el nombre de Ravalet, situado en las inmediaciones de lo que conocemos como Plaza de Tetuan y Edificio de Correos.
Pienso que los “ravals” o arrabales son protuberancias que les salen a los pueblos cuando éstos, no caben dentro de lo que ha sido siempre la villa o núcleo principal y han constituido también, la zona a la que han ido a parar las clases menos pudientes o con oficios menos dignos. Todo ello visto y analizado desde un punto de vista un tanto aséptico. Imagínense que a lo largo de la historia, Castellón ha ido agrandándose y su propio nivel de vida ha ido mejorando. Algo así como el nacimiento y el desarrollo de una cierta burguesía que va prescindiendo de determinados usos, relegando determinadas actividades a “otros” ciudadanos con menos nivel económico y cultural. Permanecerá dentro del cogollo ciudadano aquello que pase más desapercibido y que no atente contra el buen gusto y el refinamiento de la clase dominante. El arrabal quedará entonces constituido por labradores y aparceros con escaso poder económico y, como digo, poco nivel cultural, que desarrollará una cultura al margen de la oficial que ha quedado guardada, en lo que se denomina la “vila”.
En nuestro pueblo constituído por Vila y Ravals, tal como decía en sus peroratas el amigo Quiquet, cuando su crecimiento de acrecentó con la llegada de inmigrantes procedentes, sobre todo, de la parte alta de la provincia, no surgieron arrabales; surgieron grupos periféricos. Por todo ello, no acabo de entender el nacimiento de un nuevo topónimo que trata de calificar lo que es un distrito o una ciudad como es el nacido junto a la Universidad Jaume I y anejo a ella. Lo de Arrabal Universitario no acabo de tragarlo.
Para mí, antiguo que soy, solo existen en Castellón dos “ravals”, el de Sant Roc y el de Sant Francesc. El del “ravalet” no deja de ser un apéndice gracioso de una parte de mi pueblo.
¡Ah! Que le pregunten a mi amigo Drosi del Raval.
Buenas tardes.

Es curioso pero en una estantería me ha aparecido un librito cuyo texto y dibujos me invitan a reconsiderar lo que el otro día comentaba sobre los crucigramas y sobre los juegos de mesa. Reconsiderar, rectificar o matizar, tanto da. Decía yo que el enfrentarse uno con un crucigrama acrecentaba la capacidad de concentración y que, si se hacía de buena mañana, tal capacidad aumentaba sensiblemente.
Me explayaba en otras consideraciones sobre la costumbre crucigramera y, el librito que hoy me ha venido a los ojos, me los ha abierto un poco más al llegar a la conclusión de que, estas actividades intimistas podrían llevar, pienso yo, a un autoaislamiento nada positivo para quien practique esta actividad.
Como pueden ver, el librito se titula Libro de solitarios y el ejemplar por mi encontrado nos anuncia que en 1940 iba por la quinta edición.
Ese mismo título de “Libro de Solitarios” viene a decirme que yo, como ser social, debo enfrentarme a las penas y las alegrías de la vida; relacionarme con mis semejantes y compartir con ellos todo lo que la vida me ofrece. No hacerlo, significa establecer como actividad personal el aislamiento, el ensimismamiento, meterse uno dentro de su propia burbuja sin vínculos con nadie. Para un solitario, lo mejor es hacer solitarios o, en todo caso dedicarse a los crucigramas, aunque éstos, con un poco de voluntad pueden compartirse.
Que ustedes lo pasen bien y salgan a su propio exterior y respiren fuerte.
Buenas tardes.

Estoy un tanto desolado por la sencilla razón de haber descubierto que lo importante por mi considerado en aras de lograr paz, ausencia de stres, entretenimiento, repaso diario y continuado del fondo cultural propio y, sobre todo, un ejercicio de gimnasia mental matutina, al buscar información sobre los crucigramas, todos los diccionarios que he consultado dan una definición un tanto superficial, excesivamente escueta y nada positiva de lo que se denomina “pasatiempo”, como entretenimiento para pasar el rato, para matar las horas.
Desde siempre me han gustado los crucigramas, por todas las razones que más arriba apunto. Han sido, muchas veces lenitivo del estado de ánimo negativo, hallazgo en la soledad para no estar pendiente de las musarañas y, siempre, siempre, ejercicio mental. Ya sé que hay infinidad de variantes y que no me inclino por ninguna de ellas. ¿Quién no se ha encontrado en la sala de espera del dentista, pensando en el dolor cierto de una extracción dentaria y, el crucigrama de una revista ya pasada de tiempo, incluso empezado con algunas definiciones, ha servido para mitigar los resultados del enfrentamiento con el dentista?
Parece ser que fue un diario americano el que puso en circulación el crucigrama y que, desde entonces, todos, todos los periódicos del mundo y todas las revistas semanales incluyen su crucigrama, o su jeroglífico en la página de pasatiempos (glorioso Ocón de Oro). Aunque no se confiese, como yo ahora lo hago, pocas personas se resisten a coger el boli, y meterse a buscar definiciones.
No es solo un pasatiempo: es una terapia contra muchos de los males de la cocorota que nos aquejan. El que no lo haya hecho, póngase en marcha. Crucigrama clásico, silábico, temáticos, autodefinidos. Pruebe alguna vez con el famoso Damero Maldito que inventó Conchita Montes . Una voz, inquisitiva, me pregunta: “¿Y los sudokus?” No, eso no, soy de letras.
Buenas tardes.

A pesar de lo que se dice por ahí de que los programas de la 2 dedicados a los animales, que son pesados, que nos muestran en horas intempestivas partos en directo o luchas cruentas entre animales de todas las especies, a mí me gustan y, algunos, llegan a entusiasmarme. Admiro, o me asusto, de las reacciones de toda clase de bichos televisivos, por la sencilla razón de que las cámaras me aproximan a algo que, a simple vista, soy incapaz de llegar a ver. Por una parte está la lejanía de los “platós” en los que se filman los hechos y, por otra, el miedo y pavor que produzco yo como hombre, como persona, a los animales de mi propio entorno. Admiro muy de veras a quienes demuestran una paciencia infinita en la toma de planos y en las aproximaciones. Desde siempre he sido admirador de Rodríguez de la Fuente quien, dirigiendo esta clase de reportajes llegaba hasta lo más íntimo y escondido de la naturaleza. Y, además, con una pedagogía indiscutible, acompañaba a la imagen con unos textos adecuados y enternecedores.
El lector a estas alturas, debe pensar que me voy por las ramas y que cuento un cuento de animalitos porque no tengo otra cosa que hacer. Cierto. Poco tengo que hacer.
A pesar de las iras de algún vecino, todas las mañanas, desayuno con dos o tres familias de gorriones. Les preparo migas de pan o tostadas picadas y las deposito frente a la ventana mientras yo me preparo mi café con leche. No tardan en llegar mis amigos a los que reconozco. Estos pajarillos asustadizos, en la primavera pasada los vi casi nacer. Cuando ya volaban y dejaban el nido se llegaban hasta la comida y sus madres, complacientes, los alimentaban cuando ellos ponían el pico, exigentes. Naturalmente, aquellos pichoncillos han crecido y hoy forman parte de las familias disputándose entre ellos la exigua comid que yo les preparo. Pero viene uno que tiene algo característico: esta cojo de la pata derecha. No sé con exactitud si le falta por entero la patita o la tiene encogida. Lo cierto es que yo lo espero y él, junto a la otra tropa, acude con exactitud al desayuno.
Creo que seguirá viniendo. Pienso que si, por fin, vienen las esperadas lluvias, el inválido, tenga más problemas. Trataremos de solucionarlo. De verdad.
Buenas tardes.

Cuando yo accedí como cantor de la cuerda de bajos a la Schola Cantorum de Santa María, en Castellón, la agrupación llevaba muchos años de pescante solemnizando las celebraciones litúrgicas de la entonces Parroquia. Misas, funerales, celebración de Semana Santa y otros muchos eventos religiosos eran cubiertos por aquel conjunto de hombres, todos maduros, que guiados más por la vocación que por la ganancia económica acudían con premura y puntualidad a los ensayos programados, antesala de las actuaciones.
Fueron pocos años --tres o cuatro, no más-- los que dediqué a prestar mi voz al conjunto, no sin miedo, al comprobar la calidad de las voces y, también la potencia que demostraban. Naturalmente la inclinación artística, aparte de lo religioso, derivaba hacia la música llamada culta, hacia la música ligera italiana y hacia, naturalmente, la zarzuela venero indiscutible de música.
Yo admiraba de todo corazón a cantores como Jaime Babiloni, Pepe Breva, Vicente Gustems, Manolo Vilanova , Miguel Gómez, Vicent Pla, y sobre todo a un personaje de una personalidad muy acusada, abierta y alegre. Me refiero a Miguel Tirado, conocido como Micalet. Autor de frases célebres. Recuerdo una que, uniendo su vocación musical y su ascendencia labradora, decía: “Si per a regar fa falta aigua…per Deu! Per a cantar fa falta veu…”
Cuando llegaba el mes de Abril, un conjunto reducido de voces de la Schola, comenzaban los ensayos para poder salir en los sábados de Mayo, “Els dissabtes de la rosa” , a cantar a la reina, damas y madrinas de la Magdalena anterior. Era un encargo del Ayuntamiento que llevaban a cabo aquellos cantores.
Con entusiasmo solicité de Rafael Roca que era el director del conjunto, el poder participar aunque solo fuera como componente del coro. Se accedió a ello y, al mismo tiempo, se me comisionó para que en nombre de los cantores y del propio Ayuntamiento, entregara a la moza rondada o a quien abriera la puerta, un precioso ramo de flores.
En ello estábamos cuando la hija de Nyoles, el de la taberna de la Ronda del Mijares, fue madrina de la Gayata numero 4 y allá fuimos montados en un volquete del Ayuntamiento. El acto comenzaba con una canción, y, a continuación, yo mismo entregaba ele ramo de flores. Así se hizo, pero tras la primera canción y tras los consiguientes aldabonazos en la puerta, ésta no se abría. Una nueva canción y los cantores ya se impacientaban. Nuevos golpes y, por fin, se entreabrió la puerta de la tienda y asomó vestido con calzoncillos largos de invierno el tal Nyoles que con cara de sueño interrumpido, soltó un exabrupto y, de golpe, cerró la puerta en mis propias narices.
Era costumbre que a los cantores se les invitara a algo de poca monta. En este caso la costumbre la cercenó el padre de la madrina. No tuvo, por cierto, una tercera canción. A pesar de ello, el silencio de la noche se interrumpía con aquella estrofa de Bernat:
El dissabte de la rosa
La nit s´ompli de cançons
Per que a la nit li fan noça
La claror i les raons…
Ya dije ayer que mi conocimiento de los Nyoles era marginal y circunstancial.
Pasaron los años y pasaron a mejor vida la mayor parte de mis amigos cantores y rondadores. Guardo de ellos un recuerdo vivo, amable agradecido.
Buenas tardes, Joaquín.
El amigo Joaquín me preguntó hace unos días si había escrito o dicho algo sobre unos castellonenses harto conocidos como son los “Nyoles”, sobre cuya etimología nada podría decir por ser los apodos o sobrenombres subjetivas manifestaciones de lo familiar y de lo popular.
Nada podría decir tampoco de la composición y desarrollo de su saga. Únicamente puedo referirme a una serie de vivencias personales en las que entra de lleno alguno de sus miembros. Miembros de una larga familia con arraigo en varios barrios y arrabales de Castellón.
Posiblemente mi primer contacto, con algún miembro de los Nyoles, --aunque indirecto--se remonta a los años cuarenta cuando como portador de “crosa”, participaba yo en las procesiones de San Vicente
Ferrer en mi misma calle. Todos endomingados llevábamos en andas al Santo hacia la Iglesia de la Trinidad y lo depositábamos frente al altar Mayor. Los portadores de la peaña y nosotros los subalternos que contribuíamos con las largas muletas, nos íbamos de almuerzo, mientras durara la Misa, precisamente a la taberna de Nyoles, enclavada en la Ronda del Mijares esquina a Donat o Aparisi Guijarro, no estoy seguro.
Aquel barrio de larga tradición libertina podría suponer `para nosotros, tiernos infantes, un peligro inminente. Lo ignorábamos. Ni siquiera participábamos directamente del almuerzo casi clandestino de los mayores. Ni vino ni agua: en todo caso unos cacahuetes participativos.
Regresados a la iglesia, nadie, al parecer se había enterado de nuestra ausencia. De nuevo, los portadores cargados de las andas del Santo valenciano y nosotros de ayudantes fervorosos de cansancios ajenos, incorporados a la procesión, en silencio, guardábamos en nuestra conciencia la leve fechoría de abandonar la fiesta para montarnos la nuestra.
Cada año solía ocurrir lo mismo y cada año “Nyoles” era nuestra íntima y misteriosa meta.
Al cabo de los años, por la pregunta de Joaquín, el lector anónimo, emerge a la realidad algo que pudo ser imaginado pero que era muy real.
Aquella taberna con los toneles adosados a las paredes, con las mesas bajas, bien pulidas por la limpieza a base de lejía , con alguno de aquellos enormes cuartillos y las sillas no menos altas, aparece de nuevo. ¡Hasta el olor del vino tinto que goteaba de alguno de los barriles por culpa de algún grifo defectuoso!.
Continuará.
Buenas tardes.
En cierta ocasión solicité de mi amigo Quiquet de Castalia que apease tal apellido por la sencilla razón de que históricamente no tenía una base científicamente precisa. Le expuse que lo de Castalia se refería a una fuente…pero sigamos al pie de la letra lo que dice alguien con bastante fundamento, al referirse a ella: “Castalia. Ninfa amada por Apolo y que al huir de la persecución de este dios se arrojó a una fuente, donde pereció, y a la que dio su nombre y la virtud de infundir a los poetas el numen poético. En esta fuente del Parnaso se bañaba la sacerdotisa de Apolo, del templo de Delfos, después de beber el agua y antes de sentarse en el trípode para pronunciar sus oráculos. Aquella fuente recibía el agua desde el Cefiso y caía en un pilón cuadrado adornado de mármoles y bronces, teniendo en el fondo un nicho con una estatua de la ninfa”. Aparte de favorecer el numen de los poetas el agua de esta fuente, según otros, era la de la eterna juventud. Naturalmente, no era el Molí la Font…
El amigo Quiquet, al parecer, me hizo caso y apeó el Castalia que no era sino una libre interpretación de los románticos historiadores patrios del XVIII y XIX, al leer y releer, tras traducirlos, textos de escritores romanos.
Es lógico que, lo mismo que el propio hombre, los pueblos quieran saber lo que la historia esconde entre sus pliegues de realidades antiguas, de leyendas, de batallas, de amores y de lo que sus habitantes hacían y pensaban sobre ellos mismos. El amigo Quiquet y todos nosotros en algún momento hemos querido saber lo que escondía el día de ayer o el anterior y que nosotros no conocemos. En ocasiones acertamos y en otros tan solo intuimos.
Este mismo verano, con motivo de la JMJ, tuve aquí en casa un grupo de Catzacos acompañados por una italiana, Roberta. Gracias a su italiano nos pudimos entender al traducir ella lo que no hubiéramos podido conseguir por libre y en directo. Me dijo que era natural de la región de la Umbría, en el centro de Italia y que su pueblo se llamaba Castiglione del Lago, pues junto al lago Trasimeno y cerca de Perugia se enclavaba su pueblo. A mi me sonaba lo de Trasimeno y le inquirí información: “Si –me dijo—allí se llevó a cabo la famosa batalla de Anibal y de sus elefantes…”. “Efectivamente –le contesté rápido. Y añadí—esos elefantes pasaron por aquí, por el Caminas”.
Efectivamente, según un documentado articulo, firmado por mi amigo Juan José Ferrer Maestro, Profesor de la Univ. Jaume I, buscando entre los topónimos de Castiglione, aparece el de “ripa de mare” que se refiere a nuestro Castellón y, como referencia cita ala otro Castiglione, el del Lago Trasimeno.
Cosas de la vida. Añoro el entusiasmo con que Quiquet afrontaba todos sus quehaceres madaleneros. No encuentro ningún manegueta entre los actuales que pueda continuar aquella labor un tanto anárquica que aquel giganton un tanto infantil llevaba a cabo.
Buenas tardes.

Los gobiernos que en esta nación han sido desde siempre, han procurado sistemáticamente el bienestar temporal de, no solo de sus políticos, también de sus funcionarios. Para ello siempre se ha dispuesto de dinero suficiente para renovar, reparar y mejorar aquellos elementos necesarios para lograr aquel fin.
Estos últimos días estamos comprobando tal aserto al averiguar que una gran cantidad de euros van a dedicarse para la compra de elementos informáticos con los que hacer más placentera la vida parlamentaria. Cientos de ordenadores fijos y portátiles se pondrán a disposición de quienes tras el veinte de noviembre sean los nuevos ocupantes de las poltronas parlamentarias. No se exactamente si es que los actuales usuarios de los equipos no los han devuelto o los han devuelto rotos o se les han donado graciosamente agradeciéndose los servicios prestados. No se exactamente, tampoco, si el uso de los ya repetidos equipos electrónicos sirven para ejecutar complicados programas o, por el contrario sirven, tan solo, para ver el correo o leer la prensa o comprobar los devaneos de modernísimos medios de comunicación.
También, puestos a gastar, por parte del Presidente del Congreso se ha aprobado el gasto para la compra de alfombras, esteras y moquetas de todos los departamentos de las sedes parlamentarias. No me acuerdo de su montante, pero como por aquí todo se hace a lo grande, será un buen montón de los euros que nos dejan a buen interés.
Todo este gasto, siempre exagerado, me trae as la memoria un hecho un tanto antiguo que en la administración estatal (entonces no estaba la autonómica) como eran dos períodos, muy cortos eso si, llamados los “desesteros” y los “esteros” que coincidían con la primavera y el otoño y que servían para llevar a cabo por el cuerpo subalterno la ardua tarea de apartar “escribanías” y mesas y sillas y armarios para poder primero quitar las esteras que servían para suavizar las frías temperaturas de los despachos de la administración. Ello carecería de importancia si el hecho no fuera acompañado de unas vacaciones de las plantillas para llevar a cabo tal cometido., Ignoro si las tales vacaciones eran pagadas. Estimo que la Administración del momento sería, a no dudar, algo avara en estas cuestiones.
Buenas tardes.

El “galcerán” es según el “Estudio etnobotánico de la Provincia de Castellón”, de don Luis Mulet Pascual, según su corología y su ecología un “geófito rizomatoso” con utilización farmacéutica como diurética y que en la Plana Baixa (Eslida) es conocida como rusco, tal vez como derivación de su denominación oficinal “ruscus aculeatus”.
Tras esta definición un tanto pedante que les incluyo he de referirme al galcerán como una planta que, aquí en mi casa, aparece desde siempre y que me choca por la disposición de las pequeñas bayas que van del verde al rojo intenso, nacidas en el centro de las hojas.
También quiero referirme a la Serra d´en Galcerán solar de algunos de mis antepasados, que recorrí y conocí a fondo durante un verano hace muchos, muchos años. Al parecer, su nombre viene de la familia de los Galcerán que compraron la villa y que después traspasaron a los Casalduch.
Tampoco quería referirme a tales antecedentes pues pretendo aportar mis recuerdos. En aquellas lejanas fechas, el pueblo, presentaba alicientes suficientes para que yo me lo pasara de lo más bien. Y así conocí todos los rincones del pueblo y todas las sendas del término. Quedan en mi memoria nombres como el del Tosal de la Vila, el Mas d´Empas, el Tossal de Zaragoza que se asoma al abismo a través de la Roca del Figueral formando aquel tajo profundo que es el Barranc de la Guitarra.
Pues bien. En ese cruce de caminos que saliendo del pueblo por la Bassa l ´Om, llega hasta la “capelleta de San Marc”, en donde además de los caminos confluyen todos los vientos del Maestrazgo, se halla el “Collado de la Bandereta”. Es uno de los puntos que se aconsejan como posibilidad fotográfica de extensos panoramas.
Al parecer, la Diputación Provincial ha subvencionado la reparación de esta carretera que lleva hasta “Els Rosildos” y, la reparación alcanza desde el mismo pueblo hasta el collado de la Pandereta según reza la noticia que hoy se publica. Es noticia que carece de interés pero me choca que en estos momentos de bullicio y cachondeo electoral, alguien se confunda un topónimo tan chusco aldenominar lo que es la bandereta, con el sonoro de pandereta.
Buenas tardes.

Hoy, domingo anterior a la fiesta del Pilar, de haber sido el tiempo meteorológico el adecuado a la época, hubiera sido el domingo culminante en la recolección de “rovellons”. El tiempo, siempre por su cuenta y sin tener ningún respeto por las apetencias del personal, ha sido esquivo en lluvias y parco en humedades adecuadas. Muchos, tal vez demasiados, tenían la vista fija --y el coche preparado— en los montes castellonenses de cara a ese deporte multitudinario que cada año congrega por las alturas y sus bosques a esos buscadores de setas, de la misma manera que –otro producto gratuito—cualquier atisbo de lluvia esparce por los campos a los buscadores de caracoles. Es curioso observar que, en ambos casos, muchos de estos recolectores no cumplen unas mínimas reglas de respeto hacia el pinar o los ribazos de piedra seca.
Para otros es una simple desilusión el no haber podido recolectar nada. Un amigo mío que, paseante de perrita, veo todas las mañanas cuando voy a por el periódico, me decía que estando en Villafranca había podido coger tres ejemplares de níscalo… agusanados.
Lo más curioso y anecdótico es la prescripción que algunas autoridades (no me consta ninguna concreta) limitando la recolección de rovellones a cuatro o seis kilos según zonas. La prescripción muy adecuada y necesaria para poder lograr equilibrios en el monte cuando el abuso se hace presente, resulta un tanto chusco en esta temporada ayuna de níscalos.
Espero que para la próxima temporada Deo volente
, podrán aplicar tal norma en beneficio de la naturaleza que, amorosa y complaciente, nos ofrece sus gracias, sus frutos y sus singularidades.
Buenas tardes.
Ahora mismo, cuando aún se vive del rescoldo del verano y vamos directo a la fase menos grata del año, el invierno, los pueblos quedan con los jubilados, algun que otro profesional y el recuerdo de un verano grato, junto a los hijos que, de nuevo han, volado hacia horizontes más propicios. Horizontes que, en secreto, se acarician por quienes no tienen otra obligación que la de mimar recuerdos. Podría ser, esa huída, una solución a las soledades; un nuevo mundo ya intuido… pero no. La cal de las fachadas, el viento que cualquier día comienza a soplar; la tranquilidad de las calles pinas y solitarias con sus ecos mil veces repetidos: todo ello tira mucho, tanto que se prefiere la soledad entre montañas en vez de la malvada soledad en compañía de las ciudades. “Mira, hijo. Tu puedes venir cuando quieras, pero aquí tenemos mucho, tanto que casi no cabe en el depósito de los recuerdos”. Y el hijo desiste y sigue pensando que aquellos padres ya caducos estarían mucho mejor en casa, con sus nietos…
Ha pasado el verano y los aires bonancibles que traía, se han esfumado, se han diluido. El silencio se espesa.
Muchos pueblos pequeños y canijos se quedan con sus jubilados dentro, con su silencio y con la esperanza de que el próximo verano no está tan lejos.
A pesar del sombrío cuadro que más arriba les pinto, ocurre que existen personas que tienen fe en sus pueblos, que no todo está perdido, que aun quedan posibilidades de subsistir y hasta de repartir unas ganancias posibles aunque lejanas. Nuestra provincia tienen muchos pueblos que cuentan con personas con imaginación que pretenden evitar la debacle de la despoblación total. Y echan mano de la imaginación y buscan recuerdos y verdades antiguas.
Por el norte trabajan para que el aceite de olivos milenarios sea una mínima panacea, un tanto glorioso contra el paro.
También con el aceite piensan y cavilan allá por la ribera del Palancia, buscando mercados y desgañitándose cantando las bondades del oro de sus olivos.
Este año de 2011, he conocido un pueblo que ni siquiera es pueblo pues es solo pedanía, llamado el Tormo que pertenece a Cirat y que está colgado muy arriba, sobre el Mijares. Una iniciativa denominada “Delicias del Mijares” me ofrece minúsculos pero elegantes unos tarros de mermelada de pimiento rojo y verde, aparte de otras delicias culinarias o gastronómicas que me dejan anonadado. Les deseo toda la suerte del mundo.
En otro pueblo, Villahermosa del Rio, otra empresa dedicada al aprovechamiento del áloe vera, compite a tortazo limpio en un mercado repleto de competidores.
Mucha, mucha gente, trata de preservar y conservar aquellos pueblos mínimos en cuyas calles dieron sus primeros pasos.
Buenas noches y buena suerte.
Hace algún tiempo ya me refería a mis audiciones matinales de radio que me procuran una entrada no violenta en lo cotidiano. Aparte, está claro, de la información que me procuro y, muy importante, el despertar de mi lado crítico como consecuencia de las muchas inconveniencias que en el mundo ocurren y las ondas me trasladan.
El hecho es que en esta cuestión tienen parte muy importante los llamados mensajeros, locutores, comentaristas o tertulianos. Unos con sus latiguillos, otros con sus opiniones y, por fin, los más peligrosos, con sus comentarios. Y entre los locutores, uno con determinados defectos de pronunciación y con excesiva prisa en su parla, todos los días, sin excepción, me facilita la temperatura que le facilita el Planetario y, todos los días me suelta aquello de: “la temperatura es esta mañana de diecinueve grados CENTÍGRADOS”.
Vamos a ver. La temperatura se mide con aquel aparatito que inventó Galileo y que hoy conocemos como termómetro. Existen varios sistemas para medir entre los que descollan el Reamur, Farenheit y la de centígrados o Celsius.
Nosotros los europeos y creo que algunos más, utilizamos el termómetro que mide según la escala de centígrados: Desde 0 que es el punto de congelación hasta 100 que es el de ebullición. El mundo anglosajon, especialmente el americano utiliza el Farenheit que difiere un tanto del europeo. Más abajo acompaño una escala de equivalencia entre ambos sistemas.
Lo digo, porque si estamos en Europa y en ella se utiliza el sistema de medición por centígrados, es obvio que, cada mañana el locutor en cuestión no tiene porque darme la lata aseverando que los diecinueve grados de temperatura son centígrados.
Otro caso puede ser el mío cuando hablo con mi cuñada que vive en Florida y le digo que aquí en casa tenemos diecinueve grados y ella me diga ¡que barbaridad! Y al revés que lo diga yo.
Bueno. No es una crítica despiadada. Es tan solo que cada mañana con mis abluciones, me tenga que despabilar con la aclaración de “Diecinueve grados centígrados”.
Buenas tardes.

De todos es sabido que nuestra costa, desde siempre, ha sido objetivo concreto de los musulmanes del norte de África y desde la Reconquista, han proliferado los desembarcos con las consiguientes degollinas y los secuestros de personas, el robo de iglesias y la devastación continuada. Ya en 1397, Torreblanca sufrió un desembarco y el consiguiente asalto queda reflejado en un mural del Pintor Orient en la propia iglesia del pueblo. La proliferación de edificios en la zona perfectamente protegidos con defensas, es notable. La propia Iglesia de Santa María de Albalat o la propia Torre de Doña Blanca dan fe de ello.
Más al sur, en Oropesa, nos encontramos con la Torre del Rey, construida en tiempos de Felipe II , de carácter defensivo y con un topónimo muy significativo como es el Barranco de la Mala Mujer o la Playa de la Renegà.
Este mismo pueblo que resistió los embates de la morisma y en 1619, superada ya la Batalla de Lepanto que debía terminar con este problema, vio como la imagen de Nuestra Señora del Rosario era maltratada. El hecho del estropicio sacrílego supuso el que su restauración durase, por la causa que fuese, un tiempo excesivo y que el pueblo, tal vez, con su retranca habitual, nominase a la Virgen bajo la advocación de la Paciencia.
Hace algunos años asistí a las bodas de oro de unos tíos nuestros y en aquel ambiente familiar y relajado, el sacerdote celebrante, que era madrileño, a la hora de la homilía, dirigiéndose a los “recasados”, alabó el hecho de que se acogieran al amparo de la titular de aquella iglesia, tras cincuenta años de matrimonio.
Hay leo que, según un fabricante de titulares que no ha superado su etapa de aprendizaje, “Orpesa, celebras las fiestas de la Paciencia”. Esta claro que por querer concretar en extremo, deja en el teclado lo más importante de la fiesta que es, a no dudar, la celebración en honor de la Virgen de la Paciencia.
Buenas tardes.

Hoy lunes 3 de Octubre de 2011, es la festividad de San Francisco de Borja, nacido en Gandía en 1510, ciudad de la que tuvo el título de Duque. Fue Gobernador, Virrey de Cataluña, consejero de Carlos I de España, padre de familia, viudo, sacerdote y tercer superior de la Compañía de Jesús… pero no, no voy a referirme a gandiense tan ilustre, sino a quien fue posiblemente su arquetipo: San Francisco de Asís.
El domingo en Misa de once, en la Basílica de Lledó, su Prior, el amigo Josep Miquel Francés, procedió a la bendición de una imagen antiquísima del santo italiano, donada por una familia de Castellón que me hizo pensar en la vinculación de Castellón, mi pueblo, a la orden de los franciscanos desde casi su origen.
De todos es bien sabido que, nuestro pueblo tuvo durante años seis conventos: cuatro masculinos (Agustinos, Dominicos, Franciscanos y Capuchinos –que son igualmente franciscanos--) y dos femeninos (clarisas y capuchinas…que no hace mucho se han ido y que según me informan pueden ser sustituidas por unas clarisas ubicadas ahora en un pueblo de la Plana. De lo cual se deduce que seguimos con San Francisco). O sea, que, de los seis conventos, cuatro estaban vinculados a San Francisco.
Otra reliquia franciscana es la Ermita de Sant Francés en la partida de la Font que, redescubierta hace algunos años y casi restaurada en su vida “anterior” por el propio Josep Miquel y el amigo Ferrán Olucha, va a celebrar su fiesta, precisamente mañana, martes 4 de Octubre, festividad del titular.
Tratando de aportar más datos de la vinculación castellonense con el Santo pobre de Asís, deberíamos añadir que el Palacio Episcopal de la Calle Gobernador, reliquia de finales del XVIII, fue promocionado y construido por aquel Obispo de Tortosa, casi vecino de Castellón por sus largas estancias en nuestro pueblo, que, era igualmente franciscano.
Encomendémonos a Francisco de Asís que de manera tan generosa se ha vinculado a Castellón. Por algo será.
Buenas tardes.
