Dificultades de todo tipo me han impedido permanecer al pie de este cañón-blog durante los últimos días rompiendo con la costumbre de comunicarme con mis posibles lectores, brindándoles mis opiniones o ejerciendo de crítico ante muchas de las situaciones con que nos encontramos día a día.
El amigo Drosi, con su sapiencia universal y su pedagoga paciencia les ha tenido a todos –yo lo sé—encandilados con sus apreciaciones.
Durante este corto período se ha producido un cambio en la política nacional que no es cuestión de orillarla. Todos estamos metidos en el bombo de las ocurrencias y a todos nos pueden afectar las iniciativas que tome el nuevo Gobierno. Mientras, los que tenían que irse apenas se han movido como si estuvieran atornillados a sus poltronas. Tal vez, este día, el 31 de Diciembre de 2011, los catapulte de inmediato al sitio que les corresponde.
Por ello, tratando de poner el pensamiento al día, deseo a todos los posibles lectores un mar así de grande de felicidad y prosperidad. Les deseo que no les afecte ni el IRPF, ni el IBI, ni cualquier otra gabela a las que estamos atados y sujetos con benéfica y bondadosa aquiescencia.
Por ello, tengan todos un buen año que sea mejor que el 2011, a pesar de lo que diga el amo de Mercadona.
Buenas tardes…

Esta gente ha perdido las elecciones y no hay humano que los eche. Se resisten felinamente a irse y, mientras, van soltando los frascos de sus esencias. No dejan títere con cabeza, se meten con todos los que no son de su cuerda; opinan de todo y pretenden hacer trascendentes sus opiniones y pareceres. Hasta llegan a trazar esa cosa tan transportista de las hojas de ruta con el objetico de que sus iniciativas tomen cuerpo cuando, como todos sabemos, se les pasó el arroz. Me temo que no se resisten a permanecer calladitos en su oposición y asoman el morro por encima de la valla que dilucida a quien pertenece cada situación.
El domingo, creo recordar, el señor Subdelegado que es uno de los que se resiste, publicó en un diario local el panegírico reglamentario glosando y alabando a quienes, por su mala cabeza, han dejado de ser para pasar al no ser político. Introdujo en el texto algunas perlas de las que quiero destacar una referencia a las virtudes de la igualdad de género. Así, suavemente, siguiendo las pautas hasta ahora seguidas, se refirió a “individuos e individuas”. Consultado el diccionario de la RAE “individua” no es el femenino normal de “individuo”, sino una referencia peyorativa de la condición femenina.
Hoy mismo una periodista afincada en els Ports, la mete hasta el corvejón, al utilizar elementos litúrgicos de la Navidad y haciendo paralelismos, del todo impropios de una persona educada. Como es natural el nuevo tiempo litúrgico de la Iglesia, no comienza el segundo domingo de Adviento.
¿Se van o no se van?
Buenas tardes.
De esto hace ya muchos –o tal vez más—cuando al Reporter Tribulete (que en todas partes se mete) no acertaba en su trabajo, remoloneaba y no acertaba con los designios de su director, era apartado de la calle, se le situaba detrás de una mesa de oficina que tenía montones de expediente a su izquierda y, como es natural, otros a su mano vera. El hombre sudaba tinta traspasando expedientes hacia la izquierda y hacia la derecha hasta que, por fin, era liberado de tan deprimente quehacer y era devuelto a la Rue.
Lo que he visto hoy en un diario local en relación con la exagerada acumulación de expedientes judiciales, me ha dejado asombrado. Estanterías abarrotadas, mesas llenas de legajos y exortos, citaciones, comparecencias y toda el plural papeleo que un juzgado o una Audiencia hace correr con el fin primordial de impartir justicia.
Yo, la verdad, no acabo de creerme tales acumulaciones que perjudican a los administrados y desquician a los funcionarios. Quiero creer que con lo avanzada que está la cinemática, la cibernética y todas las variantes que nos ofrece la nueva ciencia. De la nueva ciencia de la comunicación.
Cuando en todo el mundo se apuesta por la velocidad en las comunicaciones y el prurito de resultar casi perfecto, la justicia española está en mantillas, desprovista de base para poder ponerse al día…con cierta rapidez.
De verdad, como me duele, no acabo de creérmelo.
Buenas noches.
No sé si llegué a conseguir la aceptación de alguien de cuanto comentaba ayer sobre la cultura del consumo pero, por si ello hubiera resultado positivo, voy a volver sobre el asunto para referirme a dos anuncios o spots que he visto o he oído hoy. Habría que fomentar la verdad en todos los actos de nuestra vida y no engatusar al prójimo para solventar nuestros propios problemas de credibilidad. Los comerciantes, los vendedores y todos aquellos que se dedican de una u otra forma al comercio, tienen la obligación de no engañar exagerando unas determinadas virtudes o magnificando determinados artículo de consumo. De cara a la Navidad y del desbordado afán de colocar lo que sea, voy a referirme a dos perlas promocionales.
En una se trata de un reloj super-macro perfecto e interesante, del que ponderan como virtud el que resiste los embates atmosféricos a veinte mil pies de altitud y la presión correspondiente no evaluable en ningún otro reloj. Igualmente para resaltar sus virtudes dicen que también resiste otra presión, la del fondo marino, llegando hasta los doscientos metros de profundidad sin inmutarse gracias a la caja de acero de unas características no conocidas hasta el día de hoy.
Otro anuncio habla de un aparato portátil de música –mp-3 o algo parecido—que llega a almacenar hasta quinientas mil canciones…
Vamos a ver. Me gustaría saber si alguien está interesado en ascender a los veinte mil pies de altura o descender a los doscientos metros de profundidad parea poder averiguar algo tan simple como la hora.
También me gustaría averiguar donde está el mozo o la moza que es capaz de deglutir vía oído, las quinientas mil canciones que se ponen como cebo del aparatito en cuestión.
Seamos sensatos.
Buenas tardes.


Ti pongas como ti pongas, como decía el baturro, estamos cogidos entre dos fuegos: estamos atados de pies y manos.
No hace mucho tiempo, alguien (o muchos) protestaba contra la cultura del consumo por tratar de hipotecar (atar de pies y manos) a los ciudadanos que, por esas cosas de la semántica, pasaron de pronto, a ser consumidores sin dejar de ser ciudadanos pero menos, especie humana de comecocos insaciables.
Por ello, los mentores de esa cultura dicen claramente que si consumes crecen las ventas. Si crecen las ventas se amplían las industrias y, éstas, contratan más trabajadores a los que se paga mejor… para poder consumir más. Eso es el resultado evidente.
Ocurre entonces que el tinglado se viene abajo y, por diversas causas se rompe la barraca y de lo que hubo no hay nada. Recesión, depresión, crac, etc. es el resultado. Pero, a pesar de toda la debacle sigue existiendo la misma pauta económica y los mismos mecanismos.
Total, no quiero seguir porque viene nuevo Gobierno y además viene la Navidad. Por ello un periódico local establece una encuesta y pregunta a sus lectores: “Ha empezado ya a comprar los regalos para Navidad?, con lo cual se demuestra que el encuestador se sitúa de antemano en las coordenadas del consumo inevitable. ¿Es necesario que se compren los “regalos” de la Navidad?, pregunto yo.
La primera contestación es de un señor que dice:”No. Que va. Además, hace años que a mi no me regala nadie nada. Por lo que no pienso hacer ni un regalo a nadie. No son buenos tiempos ahora mismo para hacer regalos a la gente”.
Pienso que la ausencia de numerario que sufre el personal no da para muchos optimismos si se toma al pie de la letra el ideario del consumismo.
Y, ahora, yo mismo, pienso: ¿Es preciso comprar el regalo? ¿Es necesario deslumbrar a alguien con nuestro regalo? ¿Esperamos regalos de precio y prestancia?
Compremos juguetes a los niños que nada tienen que ver en esta historia y repartamos sonrisas en Navidad que son baratas si son de corazón y sinceras. Por ejemplo.
Buenas noches y una buena sonrisa para mis lectores.
