No hace muchos días me refería al Viento del Norte para hacer un comentario sobre el frío que este invierno nos regala. Como la referencia no ha servido para ahuyentarlo sino más bien para asentarlo entre nosotros, he de referirme ahora, al invierno de mi pueblo que ya saben cual es.

Lo primero es notar una tendencia de mis convecinos a desacralizar un poco lo que la Iglesia da como sentado, como bueno e imitable. Al mismo tiempo, desde siempre, ha tomado como referencia las fechas en las que su manera de ser se encuentra con festividades muy concretas. Así, al mismo tiempo que Sant Antoni es el abogado de los animales a los que toma a su cuidado y protección y Sant Blay, es abogado de los que sufren males de garganta, el pueblo se fija su aspecto exterior y resalta la capa que ambos llevan por su dignidad eclesial y la convierte en prenda contra el frio: “Farà fred per que els dos Sants >porten capa…” Efectivamente, entre el 17 de Enero y el 3 de Febrero suelen ocurrir, por lo general las grandes debacles de nuestra disminuida agricultura.

Efectivamente, el año en curso ha sido generoso con frío y viento siberiano. Y puede que no termine ahí la cosa, ya se anuncia más frío, más viento o mas nieve, que Dios no lo quiera.
Otra de las muestras que nos ofrece nuestra particular visión de la existencia es la referencia que se hace de algo tan natural y corriente como el paso de las aves migratorias. Tenemos una que nos da una muy particular visión de nuestro invierno. “Quan la merita baixa a l´horta, fes foc i tanca la porta”. Es la “merita” un ave migratoria que, cuando ya no puede aguantar más el frio del norte de Europa, viene hasta nosotros y nos dice: “que viene…que viene”.
Es la “merita” un ave conocida en castellano como “avefría” (vanellus vanellus) procedente, según los ornitólogos, del Africa etiópica que suele invernar por estos pagos y para ello se junta con otras muchas y constituyéndose en grupos numerosos hace las delicias de los halcones aeroportuarios, grandes cazadores de cetrería, especializados en la caza, cuando están en libertad de avefrías y demás pájaros de su tamaño. Y si mucho me apuran, no faltará alguien que al ver a una persona de cara enjuta ojos salidos, dirá, burlón: "Eixe te cara de merita..."

La verdad es que para nosotros el frío exagerado como el que está reinando este año, no es ningún placer. En nuestra cultura mediterránea no creo que existan muchas referencias agradables como las que para los castellanos supone aquella de “año de bienes, año de nieves”. Cuando en la primaria ya se nos colaba de rondón este refrán, nos mirábamos unos a otros, extrañados. Ni en la calle ni en casa, nadie se alegraba del mal tiempo y, menos aún, de la nieve.
Espero que todo esto del frío sea pronto un pasado incómodo. A nosotros, mediterráneos que somos, no nos van esta clase de incomodidades. De verdad.
Buenas tardes.