Pedir, exigir, reclamar, implorar, rogar, solicitar, suplicar, impetrar, requerir. Es un verdadero clamor el que puede observarse en los medios. Son todos: entidades, oeneges, sindicatos, partidos y hasta los particulares, de modo espontáneo, los que abren la boca ansiosos de engullir lo que, desgraciadamente no hay. Dicen desde el gobierno que no se puede estirar más el brazo que la manga y que no se puede sacar de donde no hay. Ya pueden ponerse farrucos todos, que la vaca está exhausta, seca y estéril. Lo que fueron buenos tiempos se los llevo por delante el viento y lo que queda son facturas sin pagar.
Posiblemente, en estos momentos, lo que se necesita es un poco de cordura y sentido común –aunque de éste hemos ido siempre escasos—, para enfrentarse con una realidad que no tiene vuelta de hoja. Se dice que no es sólo cuestión nuestra sino que el mal de la vaca con evidentes costillares causados por desnutrición, es mal que sufren otras economías.
Por ello pienso que el reclamar de forma irracional beneficios, alimentos, prebendas y sinecuras, más bien es cuestión de paciencia. Todo llegará, dice el optimista. De la misma manera que el jilguero de la foto, nuestra cadernera, se desvivirá por alimentar a su prole, algún día, alguien llegará que satisfará todas nuestras necesidades, y ello es importante, si se pone por parte de todos el esfuerzo que a cada uno de nosotros corresponde.
Hasta entonces…¡hagan cola!
Buenas tardes.
