Lo reconozco. Soy como un vicioso de la prensa escrita. Durante años y años, de una forma u otra¸ he seguido la actualidad a través de la prensa impresa. Podría decir que, aunque la radio y la tele me ofrecen la actualidad de inmediato, necesito el calor y el color de la letra impresa; el sabor del comentario o el olor silvestre de la crónica lejana. No desprecio los noticiarios de radio y tele: solo necesito complementarlos con lo que aparece al día siguiente. Es como preferir el libro a cualquier otro medio más o menos electrónico. Puede que de la imagen de un viejales aburrido y ajeno a la actualidad.
Quizás por ello, estos últimos tiempos, desde que lo de la crisis va en serio, el medio por mi preferido, la prensa escrita, me resulta árida y antipática. Se suceden las noticias negras, se nos informa de lo desagradable. Queda reflejada una mala leche impresionante que aflora en las palabras de cualquiera que tenga voz. Ya, el otro día decía que las peticiones del personal eran constantes, desde el parado que no tiene ni subsidio ni comida y que bien hace reclamando, hasta los que con sueldos, gratificaciones y prebendas hacen de la reclamación una doctrina por aquello de sus adscripciones.
Pues bien. Hoy, sin ir más lejos, he leído algo que añade al cotarro un poco de alegría. Tras tantos resbalones, zancadillas y amenazas, un sector de la producción, el del azulejo en concreto, va a ver elevado el sueldo de sus trabajadores en un porcentaje que no es ninguna lotería pero que supone un dato positivo entre tanto lamento. Ignoro si ello supone un triunfo de alguien o, por el contrario es consecuencia de aquellos brotes verdes que hace años se secaron sin haber llegado a nacer.
Sería de desear que, entre tanto pesimista más o menos interesado alguien de un paso al frente y suavice la situación de tantas y tantas personas que ven en peligro hasta su integridad personal.
Estos días que, por razones personales no estoy en el mejor de los momentos de mi vida, pienso en la posibilidad de que lo negro desaparezca para que brilles lo claro y lo blanco a pesar de tanto agorero y de tanto arúspice interesado.
Que ustedes lo pasen bien.
Buenas tardes.