Tal vez sea manía de exfumador pero lo cierto es que los que quemamos tabaco a mansalva durante años y años y que pagamos una inimaginable cantidad de dinero por el vicio, ahora estamos molestos junto a un fumador y nos repugna todo lo relacionado con él, como por ejemplo el caso de los ceniceros repletos. Lo cierto es que los fumadores que, conscientes de las molestias que producen han optado por el uso continuado de los ceniceros.
Puede que los ex seamos mucho más exigentes y pretendemos que los fumadores rematen la faena llegando a la limpieza de los ceniceros para su siguiente uso, liberando de tal limpieza a quienes nada tienen que ver con el tabaco y con su humo.
Estos día me he dedicado a relatar los inconvenientes de los perros y sus caquitas y, ayer, al otro inconveniente social que es la proliferación de chicles en la vía pública. Hoy la referencia es otra.
Los coches, en ocasiones, son como salas de espera de quienes esperan la llegada del novio, de la novia, del esposo o de la esposa que, en ocasiones retardan su llegada con el consiguiente consumo de cigarrillos. En algunas ocasiones las colillas de los cigarrillos consumidos son echados al exterior del automóvil y, las más, van a parar a los ceniceros que todos los coches siguen teniendo en su interior.
Por lo que se ve las esperas suelen ser numerosas y dilatadas. Los ceniceros se atiborran y el fumador que espera, llega a darse cuenta de la acumulación de colillas. Entonces en un gesto de higiene que le honra extrae las colillas y cuando –continuando el gasto—debería depositarlas en una bolsita de plástico… ocurre que las arroja –casi humeantes—al pavimento sobre el que está aparcado el coche. Total: hay espacios muy ocupados por los esperadores absolutamente llenos de colillas, cuando en cualquier sitio existen contenedores que sirven para echar todas las inmundicias, incluso la de los fumadores. M
Ya decía yo que era cuestión de manías de exfumadores y así encontramos manifiestos como el que incluyo.
Buenas tardes.
“”La Dirección Técnica de este Centro Familiar, quiere agradecer al personal fumador, el esfuerzo continuado en la utilización de ceniceros. Es práctica educada y ecológica por demás. No obstante, sabiendo que cualquier otra iniciativa al respecto tendrá amplia y voluntaria aceptación, rogamos a todos los fumadores que, una vez utilizados los ceniceros y, en muchos casos, absolutamente repletos de colillas, los vacíen en lugar adecuado y pasen una “agüita” por los mismos, para evitar olores.””