No podría perdonarme el hecho de que hoy, celebración del segundo centenario de la Constitución Española acordada en la ciudad de Cádiz, no pusiera yo un poco de mi esfuerzo en publicar en este blog algo con ella relacionado, cuestión que durante estos días ha sido cita obligada de todos los que de una forma u otra tenemos la funesta manía de pensar y la no menos funesta de expresar nuestros pensamientos.
A mí, y ustedes perdonen, lo de “La Pepa” me parece, en principio, una falta de respeto hacia un texto que se pensó y se firmó para que los españoles de entonces y los que quisieran aprovechar aquel texto a partir de aquel 19 de Marzo de 1812, pudieran entenderse en propio y en general beneficio. El invento de no se sabe quién y de no se sabe cuándo, del aprovechamiento del Pepe derivado de la festividad de San José, me suena a cochondeo patrio y mala voluntad y poca seriedad política. Es una más de las frivolidades con que los españoles entendemos necesarias para no entendernos.
En el terreno más cercano, observando el hecho desde mi pueblo que es Castellón, tal frivolidad llega ya a extremos dramáticos. Todos hemos oído el grito de “Viva la Pepa i el pa blanet”. No sé si suena a grito de protesta, a grito de guerra o a regüeldo. Tanto da.
No andaré muy errado cuando Antonio Burgos, asevera: “No me gusta que a la Constitución de Cádiz le digan La Pepa ¿Qué confianza tienen con ella para llamarla así”. Y continúa más adelante: “Si por lo menos la llamaran Doña Josefa…”
Como no tengo más tiempo, mañana D.m. seguiremos escribiendo sobre la Constsitución de Cádiz… o de Doña Josefa.
Buenas tardes.

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