Dos amigos de casa, propietarios de una productiva parcela allá por el Serradal, me han traído, obsequiosos, una enorme bolsa repleta de habas, al objeto de que tras ser desposeídas de sus vainas, las pueda cocinar de la forma tradicional de mi pueblo: Faves al tombet. Las habas son unas leguminosas muy apreciadas en Castellón y, aunque no tienen la fuerza de otras pueden consumirse en verde. Del orden de las fabáceas, no solamente en Castellón tienen predicamento. En cualquier parte de Europa se consumen e, históricamente, ya recibían el encomio de quienes en el Renacimiento, por ejemplo, se dedicaban a clasificar los alimentos según sus propiedades dietéticas. Un ejemplo de ello es un famoso cuadro de Anibale Carracci que pintó “comedor de habas” o, por otra parte, la obra Flos Medicinae de Cremona resalta su importancia alimentaria y las propiedades de las habas en los cuatro hexámetros que les incluyo en imagen y cuya traducción les facilito:

“El haba nutre el cuerpo, pero, con la corteza es astringente. Reduce los humores flemáticos y contrae la vista y el estómago. Pero guárdate de comerla en exceso, pues engendra la gota, purga o restringe, da hinchazón y dolores de cabeza…”.

Para nosotros –los de Castellón—las habas tienen también otra propiedad: la de estar vinculadas a la Romería de la Magdalena, en donde, la tortilla de habas, a pesar de las injerencias culinarias más o menos extrañas, suponen el bocata más importante, junto con el ximo, de la gastronomía festiva.
En nuestra parla vernácula no son extrañas las referencias a las habas. Por ejemplo: el divendres, faves tendres. O, en sustitución de aquella frase tan famosa de “causó más daño que un elefante en una cacharrería”, a nosotros nos gusta más la de : “a fet més mal que una bacona en un favar”. Durante los años treinta (no se exactamente la fecha) se rodó la película en valenciano titulada “El fava de Ramonet” porque cuando alguien está alelado o su despiste sobrepasa los márgenes de la permisividad se suele decir que “fulano esta fava”.
El diccionario de Alcover, gran obra, nos ilustra sobre todas estas cuestiones de manera fehaciente. La “fava” o les “faves”, o como Linneo las catalogó, es llamada “vicia faba” “que es “compon de una beina llarguera que conté diferents bessons o grans, ovalats, de dos a quatre cm. De llargària”. Pero en donde encuentro más enjundia es en la descripción del juego de “fava” que consiste en “Joc d´infants en el qual es posen un o més jugadors acalats i els altres els salten, sía posant-se, per`fent diferents habilitats al temps de saltar. Entre el qui salta i el qui el suporta s´entaula un dialeg que sol esser aquest: Fava! /munta i calla/i si caic?/ reventa com una cigala”.
Aunque lo más extraordinario que se ha visto en torno a las habas es una como una leyenda urbana en la que se afirma que este año, por ser bisiesto, los granos que contiene la vaina salen en dirección del “pessó” y no en la dirección normal que sería la de flor. La verdad de esta afirmación es cuestionable pero no podrá comprobarse de manera segura hasta la próxima cosecha de habas que será en la Madalena próxima que si mal no recuerdo, en 2013, será del 2 al diez de marzo.
Con permiso de mi posible clientela dejo el teclado para ir a comerme un plato de “faves al tombet” que podría traducirse como habas al revolcón…
Buenas noches a todos.
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