Leo hoy mismo en la prensa que, el próximo sábado en esa Pérgola ovalada situada cerca del Grao nuestro, va a tener lugar la presentación de las madrinas, presidentes y toda la familia gayatera del sector núm. 1, nominado por Quiquet de Castalia como “brancal de la Ciutat”.
Efectivamente aquel gigantón madalenero, no contento con dar a conocer a las Gayatas por el número del sector, nominó a las mismas con unos apellidos adecuados a su situación en el plano de la ciudad. Así tenemos a una que se llama “cor de la ciutat” por su situación en el centro de Castellón y ésta, a la que hoy me refiero, como “Brancal de la Ciutat” por estar situada en una de las entradas urbanas. Efectivamente el brancal es el umbral de la casa, la piedra que se pisa para poder acceder. El Diccionario de Moll, dice:” Brancal: pedra col.locada horitzontalment a la part inferior d´un portal, sobre la qual descansen les rebranques…” (que son las jambas).
Muchos padres de mozas casaderas, impedían a los moscones que revoloteaban en torno de ellas, amenazándolas :“que no xafe el brancal…”.
Tombatossals, la obra cumbre de Josep Pascual Tirado, comienza haciendo la siguiente reseña: “…sapies que aquest galifant diuen si medíx cent cinquanta-tres pams, i d´esquena quarante-nou. Calculeu per les mides com serán les cames, peus, braços, mans i demés. Sols direm que al temps que pergué lo dit corrunxet en una extremada forcejada, los pedrapiquers, cercant per les pedreres per a fer lo BRANCAL de Sant Nicolau, aprofitaren aquell dit, i de les estelles ixqueren dos dotzenes de guareda-rodes…”
El amigo Quiquet, tan entusiasmado en todo lo de su pueblo que también es el mío, no tuvo en cuenta el crecimiento de la ciudad, o no quiso tenerlo en cuenta, porque con el tiempo aumentó el número de gayatas y una situada fuera de aquel ámbito primitivo, vino en llamarse la “Cultural”, quedando el “brancal” no en el umbral de la ciudad sino dentro de ella.
Ya digo que mi amigo Paco, “Quiquet”, era muy entusiasmado y por causa de ello, nominó una de las gayatas como “espartera”, por la razón de hallarse enclavada en un barrio que fue antes “agramadora“ de cáñamo. Craso error. Todos sabemos la importancia del cáñamo en Castellón y de todos es sabido que como fibra textil para la fabricación de alpargatas era indispensable pensando en su calidad. El esparto, utilizado como recurso barato en aquella fabricación, desprestigiaba la alpargata. Por ello, discutí con él precisamente ese hecho de nominar una gayata con un producto que nada tenía que ver con Castellón y su industria alpargatera.
Por todo ello, deseo a los de la gayata núm. 1 “Brancal de la Ciutat” que no me hagan mucho caso. El nombre ha cuajado en el ambiente festero y no ocurre nada si el brancal está situado no en el umbral de la casa sino en la “llotjeta”.
Buenas tardes.

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