Lo digo de manera sincera. La inauguración de los Juegos Olímpicos del año 2012 fue un soberano aburrimiento. Desde el principio hasta el fin.
El exceso de música embotellada y las ocurrencias del realizador llegando al salto desde un helicóptero de la propia reina fue (a mi entender, claro) una soberana patochada que no la salvó ni el gag del Mr.Bean que no añadió nada nuevo a su curriculum. El desparpajo con que las dos aburridas locutoras nos informaron sobre las bondades, las gracias y los antecedentes sociales y políticos de U.K. no llegaron a colar en la audiencia. El papel de salvador de la humanidad que las dos mozas atribuyeron al Reino Unido, no cuadra con la opinión que de ellos tenemos unos paralelos más abajo.
La patochada de que hablo no son capaces ni los propios americanos de inventársela. Montañas, chimeneas, aros monocolores y miles de tamborreros no distrajeron a nadie.
Esperemos que las Olimpiadas terminen pronto.
Buenas tardes.

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