Parece ser que hoy se ha consumado la triste ceremonia de la devolución del “Arquer” de Tirig desde el Museo de Cervera en Lérida. Y digo triste ceremonia porque el hecho más parece un apaño, un enjuague que una recuperación de algo que no es propiedad de quien lo exhibe. Enjuague, según la RAE “es la negociación oculta y artificiosa para conseguir lo que no se espera lograr por los medios naturales”. Y así parece haber ocurrido aunque ahora, al supuesto final, todo son parabienes, felicitaciones y cantos de júbilo por tal devolución.
“L´arquer”, por procedimientos violentos e inicuos, fue expoliado en tiempos de la II República (1932) y desde entonces ha recorrido diversos lugares hasta asentarse en el Museo citado de Cervera. Pienso que si la pieza arqueológica fue expoliada, al conocerse su procedencia, por quien la poseía, debió procederse a la devolución. Supongo que la receptación tendrá que ver con la actitud de sus detentadores puesto que según el mismo diccionario (¡bendito diccionario!), receptar puede significar “ocultar o encubrir delincuentes o cosas que son materia de delito”.
No quiero extenderme más, puesto que no hace muchos días ya mencioné el hecho de la devolución y aporté mi opinión al respecto. Tan solo señalar que para más Inri, la tal devolución está condicionada a devolución al mentado Museo en el plazo de cinco años.
El Consell y sus funcionarios se han cubierto de gloria.
Buenas tardes.

La foto no está muy clara, pero la obtuve en la primavera de 2010.
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