Me considero periférico urbano y cuando me acerco al centro digo que “m´en vaig a Castelló”. Aunque estas incursiones son bastante normales y cercanas en el tiempo, no dejo de sorprenderme. Hoy mismo, puede que por la hora un tanto temprana, --las nueve de la mañana-- he cruzado mi Parque de Ribalta a lo largo de lo que fue “paseo de coches”, recinto ferial, asentamiento del corrosivo mercat del dilluns y ubicación de diferentes eventos más o menos esporádicos allí permitidos desde siempre. Ya digo, no sé si por lo temprano de la hora el sol confería a los plátanos ( a los viejos y a los nuevos) un verdor especial; las plantas de las jardineras ofrecían los colores de sus floraciones. Todo ello me ha hecho pensar que las denuncias que en su momento se presentaron ante la justicia, los avisos de destrozos con los encadenamientos y las manifestaciones en las que se reivindicaba la unidad del parque, a pesar de la sentencia excesivamente tardía, retrasada y extemporánea de los tribunales valencianos, se ha respetado la unidad del parque, y no se ha destrozado nada en el entorno de este nuevo y no estrenado vial.
La posibilidad de que la sentencia obligue a dejar el espacio tal como estaba, me asusta. Destrozar lo que está hecho, aparte de ser una tontería es un gasto que los tiempos actuales no pueden permitir.
Esperemos que todos retomen la correspondiente dosis de “sendèri” y dejemos la fiesta en paz.
Buenos días..

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