Todos sabíamos que tras esa boquita de piñón y sus ojillos de gorrión se esconde una mujer con mucha mala leche y muy pocos escrúpulos. Alumna aventajada de la escuela política del aznarismo, Esperanza Aguirre encarna uno de los bastiones de la derecha española, por sus planteamientos ideológicos y sus maneras de expresarlos. Representa, también, a un determinado tipo de políticos que están proliferando en demasía en nuestra democracia, los que alcanzan el poder con prácticas bastardas y fraudulentas y lo mantienen a costa de acuchillar a quien se les ponga por delante.
Ahora sabemos un poco más: que es una zafia deslenguada, y que por mucho que se disculpe no puede perdonársele que se dirija al alcalde de todos los madrileños llamándole “hijo de puta”.
Es un calificativo muy castizo y muy español. Incluso, según el tono y el momento, puede tomarse en plan amistoso o admirativo. Pero es inadmisible en una persona pública, que fue nada menos que ministra de educación.
De todo ello sabemos bastante los castellonenses, pues aquí tenemos otro preboste de la derecha, del mismo corte político que la madrileña y con tics semejantes. Igual de histriónico y lenguaraz, accedió al poder de la Diputación con prácticas poco claras que están siendo estudiadas judicialmente –los censos ilegalmente hinchados de determinadas localidades clave de la provincia-, y lo mantiene, según él mismo pregona, utilizando el todo vale.
Y, como a su correligionaria, le pierde su boquita, que utiliza la misma soez expresión para insultar a su enemigo político, esta vez el representante de la oposición.
Tienen que saber que con estos hache de pe a quienes insultan es a todos los ciudadanos.
En una reunión con un pequeño grupo de educadores, en su despacho de la avenida del Mar, aseguró, parece ser que en tono de broma, que él estaba allí, entre otras cosas, para colocar a su hijo. Lo diría con la sonrisa y el desparpajo que le caracterizan, pero lo cierto es que a su hijo le aprobaron una oposición de psicología y pedagogía y ahora es flamante funcionario. Misión cumplida.
En una reunión entre militantes populares el jefe Fabra instruía a los suyos sobre cómo ganar elecciones. En la grabación clandestina que de ella se hizo se escucha que si tenía que meter al hijo de fulano o a la hija de mengana en tal o cual colegio, pues ahí estaba Baila para, manu militari, ejecutar obediente y le_almente (falta la ‘g’) las órdenes recibidas. ¡Y vaya si cumplió! Le costó una denuncia por prevaricación pero al final el juez determinó que fueron meros ‘errores administrativos’. Misión cumplida.
Satisfechas sus misiones en Castellón, a Valencia fue a engrosar la nómina de castellonenses en la Conselleria de Font de Mora, con el encargo de poner orden en el sistema educativo. Como Director General de Ordenación y Centros Docentes a fe que se ha notado su impronta, pues se cree que ha sido luz y guía de las ocurrencias de su conseller, y siguiendo su máxima de que ‘a río revuelto, etc.’, ha logrado unos niveles de desbarajuste de la educación muy difíciles de superar.
Acaba de ser cesado juntamente con Bañares, Director General de Régimen Económico, sin razón aparente, o puede que tenga que ver con las últimas operaciones de CIEGSA, la empresa pública que construye colegios que resultan con unos sobrecostes más que alarmantes, tanto que hay quien se teme otro Gürtel valenciano. Esta empresa, con una deuda de 2 400 millones de euros, se ha enfrascado en unas compra-ventas de locales para su sede, uno en Paterna por 8 millones que no estrenó y, tras su venta, otro en la capital del Turia por 6. Todo un modelo de gestión.
Con todos estos éxitos como bagaje, decimos, acaba de ser cesado. Misión cumplida.
Este señor conseller de educación llevaba unos cuantos meses calladito, esperando agazapado si una posible crisis del Consell, a resultas del caso Gürtel, se le llevaba por delante. Pero como puede estar pensando que los vientos le continúan siendo favorables ha vuelto a abrir la boca y, cómo no, otra vez nos sorprende con otra astracanada, esta vez para argumentar (es mucho decir lo de argumentar) porqué rechaza la ayuda del Plan Escuela 2.0 del Gobierno para dotar a todos los escolares de ordenadores portátiles.
El caso es que como el Consell está a dos velas y no tiene un euro, no puede abonar la parte que le corresponde del programa y, en vez de admitir la evidencia, nos sale con la historia de que los portátiles son peligrosos, pues al tener la pantalla más pequeña, pueden causar miopía en los niños. Lo que provoca semejante salida es risa, porque a estas alturas ya no hay primo que se deje embaucar con tanta patraña, aunque la firme el Sursum Corda. ¿Es que los chavales no están hartos de usar las videoconsolas y los móviles?
La miopía la tiene, y de muchas dioptrías, este señor conseller, pues mientras los escolares de media España van a disponer de este material, los valencianos deberán esperar tiempos mejores.
Ya no hay primos que embaucar; más bien alguno que se pasa de listo. Y si no que se lo pregunten al primo ‘político’ del Alcalde (vamos, el primo de su mujer), que a cuenta de unos cuantos animales disecados y unos paneles para exposiciones sobre medio ambiente, se a tirar al bolsillo unos suculentos milloncejos.
“Parlar valencià no costa res”. Este és l'eslògan de la nova campanya que la Conselleria de Font de Mora ha iniciat per a promoure l'ús del valencià en comerços i mercats. Un davantal serveix de suport al rètol.
No està malament aquesta promoció, ni qualsevol acció que servisca per a afavorir l'ús de la nostra llengua, sobretot si es du a terme fora dels entorns educatius i institucionals, reductes cap a on s'ha anat constrenyent.
La campanya, segons sembla, es va dissenyar fa temps. Si fóra ara, és dubtós que s'atreviren a incloure la paraula ‘costa' en l'eslògan. Només acostar-nos a la notícia i veure la foto de l'insigne conseller amb el davantal, no vam poder deixar de somriure i aventurar algun afegit: “Parlar valencià no costa res; no cal ser ric. Signat: Ric Costa”.
Tampoc van ser molt afortunats en fer-se la foto precisament davant la carnisseria de Ricardo...
Però al marge d'aquestes ocurrències, volem ressaltar una nova incoherència que ha de veure precisament amb l'ús del valencià. Mentre la Conselleria va per un camí, l'Ajuntament va per un altre, malgrat que el senyor alcalde s'ha sumat a la campanya. La plaça Maestrat, junt el mercadet de Sant Antoni, està remodelant-se, per ser un dels projectes de l'Ajuntament finançats amb el Pla E. I molt oportunament estan col•locant una zona de jocs infantils, però amb un paviment on es pot llegir en grans lletres: “corre”, “juega”, “piensa”, en castellà.
Si hagueren fet cas a l'eslògan de la campanya i l’hagueren col•locat en valencià els eixiria més econòmic, perquè s'haurien estalviat taulells serigrafiades: corre, juga, pensa. Els comerciants del mercadet haurien d'eixir amb els seus flamants davantals i dir-li al d'Urbanisme: Parlar valencià no costa res.

Aún no se han borrado del todo las manchas de pintura de aquel invento del ‘raya-bici’, aquella serpenteante línea pintada en el suelo que sorteaba farolas, árboles, mesas de terraza, bancos y demás mobiliario urbano – incluso papeleras y algún que otro viandante despistado -, que pretendía guiar cual procesión de hormigas a los usuarios de la bicicleta, y ya nos encontramos con otra sugerente idea para organizar el tráfico ciclista por las aceras de la ciudad. Más de lo mismo.
Igual de ilegal; igual de absurdo; igual de ineficaz; igual de...
Parece que, como en nuestros ordenadores, un ‘troyano’ se haya instalado en el disco duro del responsable de este negocio y, dale que te dale, recurrentemente, nos sale con los mismos argumentos. Ahora será la ‘doble-raya-bici’, pero acabará como la primera.
Y no es un tema menor. Es un síntoma de cómo se está actuando desde el Ayuntamiento: sin dar participación a quienes tienen opinión autorizada en el tema (el Foro de Movilidad), jugando al quita y pon con el dinero de todos y, lo que es peor, sin creerse de verdad que Castellón de la Plana necesita un plan de movilidad que acabe con parches-chapuza como éste.
¿Por qué no se han diseñado los numerosos viales reurbanizados con el Plan Zapatero en estos meses con sus correspondientes vías para ciclistas? Seguramente, ni se lo plantearon.
Sin embargo, otra mente pensante, seguramente infectada por otro ‘troyano’, decidió poner maceteros rompecoches para cabrear al personal y alegrar a mecánicos y chapistas. Igual fue una sibilina medida anticrisis para estimular el consumo.
Y lo cierto es que, pese a todo, el bici-CAS está introduciéndose poco a poco y sanamente en los hábitos de mucha gente.