Ruido y humo

Abril 2nd, 2011
Alma de la fiesta mediterránea, momento sublime del gran espectáculo jocundo, el estruendo de la pólvora aglutina al gran enjambre de soledades con la única meta de alcanzar el máximo nivel de vibración sonora. Acudimos al rito expectantes, apresurados, pero confiados, pues conocemos su infantil inocuidad y su intrascendente evanescencia. Soledades apiñadas que miramos sin ver a través del humo que nos envuelve, con la boca entreabierta para no articular palabras inaudibles, con la mente huida hacia una nada siempre apetecida. Ruido y humo: así es la fiesta, y que nadie la cuestione. Cuando la fiesta acabe, otro ruido y otro humo nos embargará, tan fútil y vacuo como el magdalenero, porque así somos y así lo queremos. Como traca atronadora, bajo el denso y multicolor discurso de la vaciedad, las hipócritas promesas, los ilusorios proyectos y los falsos compromisos, con bocetos, maquetas, presentaciones virtuales y recreaciones multimedia, nos inundarán para solaz de la gente que sólo esperamos eso: ruido y humo. traca

Abril 2nd, 2011

Por el mar corren las liebres

Octubre 12th, 2010
Por el monte, las sardinas. ¡Vamos a contar mentiras! El último parte médico de la Generalitat sobre la utilización del trolebús desde el paseo Morella hasta la UJI nos arroja unas cifras de escándalo: 1,3 millones de viajeros desde que entró en servicio y un promedio mensual de usuarios de 2751… Veamos, veamos: si nos dice que durante este mes los kilómetros que ha recorrido son 9510, en una distancia de apenas 1,5 (1480 metros para ser exactos), nos da justamente 6340 trayectos al mes, o sea, 211 diarios, o sea, 100 veces hacia arriba y otras 100 hacia abajo cada día, sábados y domingos incluidos. Pero, ¿cada cuánto pasa?, ¿cada 10 minutos durante 18 horas diarias de servicio? ¡Qué impúdicos son los números! ¡Cómo nos sacan las vergüenzas! Pero aún hay más. Un total de 2751 pasajeros durante los 22 días lectivos del mes pasado, contabiliza la Generalitat. Si hacemos cuentas… 125 diarios. Si cada día se han realizado 211 trayectos, sale a 0,6 usuarios en cada viaje (sin contar el conductor, ¿o sí?), lo que supone que cada 5 viajes han utilizado dicho servicio 6 personas. Si el mes de septiembre es un mes bueno, por los exámenes de la universidad, etc., ¿de dónde pueden salir esos 1,3 millones de usuarios? ¿Es que hay que justificar lo injustificable, para endulzar las obras de ese paseo recién abierto que discurre entre los árboles del parque Ribalta, muy bonito para pasear y para jugar a la petanca? Hechas así las cuentas sólo cabe decir que aquí hay mucha mentira encerrada o este costosísimo trolebús lo utiliza el conductor (es guiado) y alguno más (a primera hora de las mañanas, los estudiantes que vienen de fuera en tren). Tralará, lará.

Obviedades

Agosto 25th, 2010
‘Obvio’, adjetivo cuyo origen latino (ob-vius) tiene el sentido de disponerse en el camino adecuado para hacer fácil la travesía, ha cambiado su semántica para indicar algo que no necesita más explicación, por lo evidente. Del adjetivo surge el verbo: obviar, con el significado de apartar, de dejar a un lado algún obstáculo que dificulta la marcha. Y de ambos nace el sustantivo: obviedad, lo que está de más e, incluso, resulta inútil, machacón o ingenuo. Perdón por esta introducción excesivamente académica. Paula Sánchez, la portavoz del PP, ve “obvio” –entrecomillado lo leemos en la prensa – que Camps es el candidato. Por tanto, no parece que quiera dar mayor explicación a tal decisión, tan palmario le resulta. No está designado, se salta el calendario electoral y, por supuesto, los procesos judiciales. Camps es “el candidato”, el que mejor representa la imagen, las ideas y los modos de hacer política del PP. Es, para ella, el valenciano por excelencia, el más honorable de los honorables. Ni Gürtel, ni Bigotes, ni trajes, ni regalos, ni chanchullos en contratas, ni despilfarros, ni nada de nada. Tienen la conciencia a buen recaudo y, cómo no, esperan, como Fabra, que el pueblo les absuelva y, por ende, los tribunales. Pues no. Obvio lo será para ella, no para la mayoría de los mortales, muchos afiliados y votantes del PP incluidos, que quieren pasar página de tanta charcutería política. Aunque si al final resulta que vuelve a ser candidato habremos de concluir, obviamente, que prefieren tragarse el sapo si con él se meriendan el pastel. Obvio era – por pasar a otros temas de la actualidad agosteña – que el mil veces anunciado aeropuerto de Castellón no se inaugure este año. La nefasta gestión económica del Consell es un lastre para un lustro, como poco. Y obvio es que nos estamos achicharrando, que el Toharia se equivocó, que no lo reconocerá y que seguirá con su periodismo científico en su poltrona como si tal cosa.

¡Qué veranito!

Julio 29th, 2010
Confieso que nunca me cayó bien Manuel Toharia, siquiera cuando siendo joven (él, y yo más) salía en la tele de la transición como hombre del tiempo, con su voz picuda y su porte empalagoso. Su carrera en la dirección de programas televisivos y revistas de divulgación científica fue meteórica, y dándole igual a un roto que a un descosido se convirtió poco menos que en paradigma de la ciencia a la medida de nuestras clases medias. Todos los palos tocó, siempre que fueran lucrativos: libros, vídeos, revistas… Y por eso le vimos protagonista por nuestras latitudes, esta vez firmando un libro de encargo, pagado por Endesa, la empresa titular de la central térmica de Andorra, en el que intentaba demostrar – él, que siendo físico se autodefine como periodista científico – que la lluvia ácida que por los años ochenta corroía los montes de El Maestrazgo y Els Ports no provenía de las emanaciones sulfurosas de la central turolense. Ponía su granito de arena en la guerra mediática que se libró paralelamente a la judicial por delito ecológico. Olía a chamusquina la profesionalidad del periodista, no tanto por la lluvia ácida como por sus anchas tragaderas, y jamás se le oyó rectificación alguna tras la comprobación de la vinculación de la central por un comité (independiente) de expertos. No pasó mucho tiempo para que pudiéramos comprobar definitivamente de qué pie cojeaba el susodicho, pues recién inaugurado el Mueso de las Artes y las Ciencias de Valencia, el gobierno de Zaplana lo nombró su director. Y allí sigue, haciéndose famoso no tanto por su gestión como por sus polémicas manifestaciones relativizando el problema del cambio climático, llamando mentiroso a Al Gore o bramando contra los ecologistas. En su línea, a principios de verano se le escapó otra perla, y pronosticó – ‘científicamente’, dada su condición – que éste sería más fresco de lo normal, vamos que de calentamiento, nada de nada. Quizá estaba pensando que iba a pasarlo sin salir de su apartamento, que tiene aire acondicionado hasta en la caseta del perro. Con los agobios que hemos pasado día sí día también, me he acordado del Toharia y de sus vaticinios más de lo recomendable. ¡Qué veranito!