Crecimiento y recortes

Septiembre 25th, 2011
Poco a poco va quedando claro que el debate es solo uno. Crecimiento con déficit o recortes para pagar la deuda. Hay posiciones encontradas en el seno de los gobiernos mundiales, en Madrid y por supuesto en el Consell de la Generalitat o en los grandes ayuntamientos. Los hay partidarios de meter la tijera y quedarse quietos hasta aliviar la deuda. Y los hay que estiman que si no se dedica dinero a la inversión no habrá crecimiento y seguiremos estancados. Hay una tercera vía que consiste en volver a los mercados a pedir financiación. Otra cosa es que esos créditos se consigan. El debate aparece en toda su crudeza en el G-20 y en las reuniones de los ministros europeos de finanzas a las que suele acudir un enviado de Obama. Los norteamericanos probaron la receta Keynes tras la Gran Recesión y quieren repetir la apuesta. Europa es más conservadora (o está más agobiada) y primero quiere limpiar los números rojos. Pero lo cierto es que estamos metidos en una perversa espiral de la que no salimos, con la seguridad de que sin crecimiento seguirá creciendo el paro, caerá el consumo y la economía está quedando paralizada. El ejemplo más claro es el de una familia. Ingresa 2.000 € al mes y la mujer está en el paro. Con ese dinero tiene que pagar la hipoteca, la comida, las clases de inglés del hijo mayor, los gastos del coche y algún extraordinario. Total 2.500 € después de apretarse mucho el cinturón. El déficit les come las entrañas y andan con una continua pelota con el banco para que no ser intervenidos. La solución es montar una tienda en un bajo comercial que heredaron de la madre de ella. Tendría trabajo la mujer y la hija. Y seguro que saldrían adelante. Pero no pueden asumir esa inversión. ¿Qué hacen? ¿Continúan la lenta agonía hasta que el banco se quede la casa y la familia quede destrozada? Pues trasladen ese ejemplo a las finanzas mundiales, a la Generalitat o cualquier empresa del polígono de al lado. Juan Cámara, videpresidente de Cierval para infraestructuras, tiene claro que la alternativa son las inversiones en obra pública. Es la única fórmula segura para crecer y generar empleo a corto plazo. Ramón Congost, director general de AIDICO, también reclama créditos para la obra privada. ¿Pero quién aporta el dinero para las inversiones o la construcción? Los consellers Vela y Verdeguer han explicado claramente esta semana en las Cortes que los recortes van a ser muchos e importantes. Si no se recortan los gastos no hay posibilidades de hacer frente a los 20.000 millones de deuda, como dice el responsable de Hacienda, que aporta le necesidad de emitir bonos avalados por el Reino de España. Y Verdeguer habla de algo muy importante. Eficacia en el gasto. Hay pues un primer paso: La familia consigue reducir sus gastos mensuales a 1.900 €, con hipoteca incluida. Quedan entonces 100 € para montar la tienda y dar trabajo productivo a la mujer y una hija. Y quizá en un par de años aliviar la deuda familiar. Pero para eso hay que asumir esa eficacia en el gasto, cenar en casa los sábados por la noche y trabajar más y mejor. Lo malo es que eso que nuestra familia lo tiene claro no es asumido por la burocracia autonómica (y también la municipal). Y si no hay esa eficacia en el gasto (en todo el gasto, incluidos los sociales) malamente habrá dinero para las inversiones necesarias para crecer y crear empleo. Al final resulta que todo es una cuestión de prioridades y valores. www.twitter.com/jmontesinos

Una idea que tiene forma de tren

Septiembre 17th, 2011
Con fuerza ha entrado en nuestra agenda el Corredor Mediterráneo. Cada día hay un par de reuniones de muy alto nivel y cada semana se conoce un detalle más de lo que será la infraestructura más importante de nuestra historia desde que los romanos hicieron la Via Agusta, 1.500 kilómetros desde Cadiz a los Pirineos, atravesando toda la Comunidad Valenciana. Pero el Corredor Mediterráneo no es solo una gran infraestructura, que lo será. Es también una idea sobre la que pivotará el urbanismo, la industria, la agricultura y hasta las ciudades valencianas de los próximos cien años. Es una idea en forma de tren. La vía Augusta ya modeló en su momento el urbanismo del litoral, comunicando Cartagena, Sagunto y Tarragona. Era una autopista hacia Roma, pero también un eje radial al que se abocaban todas las conexiones del interior de la Península. Pasearla ahora es comprobar lo listos que eran los romanos. Puertos, ciudades y agricultura pivotaban alrededor de la Vía Augusta. La Autopista del Mediterráneo (A-7) siguió siglos más tarde el mismo itinerario y provocó hace treinta años una serie de cambios sociológicos, económicos y urbanos que modernizaron muchas áreas de la Comunidad Valenciana. Ford no sería imaginable en Almusafes sin la Autopista de peaje. El Corredor Mediterráneo está llamado en este siglo a cumplir mayores dinámicas que en su momento fueron estas dos infraestructuras. Evidentemente es una gran obra de ingeniería, porque de alguna manera hay que dar entrada por el sur a soportes ferroviarios para atender cercanías, media velocidad, mercancías y Alta Velocidad, cada servicio con sus propias necesidades técnicas. Aparecerá pronto un gran debate territorial sobre por dónde deben transcurrir esos diferentes soportes y tendremos que soportar todo tipo de inclemencias y caprichos. Pero es un tema menor. A estas alturas la ingeniería tiene resueltos muchos inconvenientes físicos que hace solo veinte años eran difíciles. Ahí está la paralización que sufrió la A-7 para cruzar el Mascarat. Lo importante es la función del Corredor. La cartografía humana de la Comunidad Valenciana abundará durante los próximos años en los cambios que se observan. En el sur se está creando una gran zona urbana entre Murcia, Elche y Alicante, que supera las barreras administrativas y políticas. La gente va y viene por dónde le interesa, sin que le frenen fronteras trazadas sobre un mapa. El mejor ejemplo es Ikea de Murcia, que recibe la mayor afluencia de clientes de Alicante. El catedrático José Vicente Boira, que explicó estas tendencias a los empresarios de cinco comunidades mediterráneas reunidos el día 14 en la Cámara de Comercio de Valencia, destaca también la región urbana de Valencia que se está creando en el triángulo Gandía-Requena-Castellón. De hecho el tráfico de cercanías entre los ángulos de este triángulo hacia el centro y viceversa rompen todas las tentaciones pequeño cantonalistas. Como dice Boira, la geografía política tendrá que adaptarse a la geografía económica. Estas tendencias sociológicas avanzan irremediablemente y el Corredor Mediterráneo deberá tenerlas en cuenta, pero también las impulsará hacia la conformación urbana del litoral. Muchas carreteras quedarán sin sentido y las zonas logísticas tendrán que situarse al lado de puertos y estaciones modales del corredor de mercancías. Por ello el debate entre Denia y Ondara sobre dónde debe ir una estación es una puerilidad. Y cambiará nuestro modelo productivo. La entrada masiva de mercancías desde Oriente por nuestros puertos nos convertirá de nuevo en comerciantes. Y la proximidad de los mercados europeos impulsará sectores y empresas que ahora son impensables. Y estos son solo algunos de los grandes cambios que alberga una idea que tiene forma de tren.

Las tijeras de podar

Septiembre 10th, 2011
Esta semana unas 250.000 familias llevaron sus hijos a las escuelas de Primaria de la Comunidad Valenciana. Y al menos una de cada cinco familias está en el paro y vive del subsidio o de la suegra. Otra familia de cada cinco sobrevive en la economía sumergida. Y como es normal unos y otros han tenido que apretarse el cinturón y recortar todo lo recortable de sus gastos fijos y variables. Imaginen la sorpresa de esas familias cuando se encuentran con que en media España los maestros están montando una bronca porque les pasan de trabajar veinte a veintidós horas lectivas, manteniendo sus sueldos. Las familias y empresas españolas llevan cinco años sufriendo la crisis en sur carnes. Es cierto que todos alargamos el brazo más que la manga y nos metimos en deudas imperdonables. Unos compramos un piso de más, un coche más grande y muchas empresas se metieron a promotores o cambiaron una maquinaria sin tener amortizado el anterior modelo. Por eso ahora sufrimos las consecuencias de tanto desmán con mucho paro, suspensiones de pagos y otros sacrificios eternos. Agobiados, cada uno en su casa o en su empresa utiliza masivamente las tijeras de podar. No hay más remedio que quedarse sin el aperitivo de los sábados. Cinco millones de parados y cientos de empresas cerradas son el recorte que sufre la sociedad civil. Sin embargo hablamos del recorte del gasto en la administración y a media España se le ponen los pelos de punta. ¡La hecatombe! ¿Cómo van a despedir funcionarios? ¿Cómo van a reducir la platilla de contratados? Pues como pasa en la sociedad civil. No es deseable para nadie, pero si yo me quedo sin aperitivo el sábado un maestro debe trabajar cuantomenos veintidós horas electivas. Entre otras cosas porque el futuro de mi hijo depende de ellos y viven de mis impuestos. Hay una caída en picado del impuesto de sociedades y otros impuestos que mantienen los presupuestos de todas las administraciones del estado. Y si la Generalitat Valenciana dejo de ingresar el año pasado más de dos mil millones por la caída de estos conceptos, lo más normal es que tenga que recuperarlos vía reducción del gasto y de incrementar la productividad de todos los servicios necesarios. No hay otra solución, porque recurrir a la deuda permanentemente te aboca a pagar unos intereses que incrementan geométricamente el problema. Si las familias recortan sus gastos porque bajan sus ingresos, la administración política debe hacer lo propio. Y si se hace bien y racionalmente el efecto será menor, aunque curiosamente cualquier empleado público entiende que cierre la tienda de la esquina si no vende, pero no asume que pueda pasarle lo mismo. Y pasa. Ahí está Pilar de la Horadada con una reducción del 15 por ciento de su plantilla o la quiebra del ayuntamiento de Calp, con una deuda impagable de 70 millones de Euros. Con la que va a caer en 2012 la tijera de podar va a estar al orden del día. Aun más. Con la previsiones de FUNCAS respecto al conjunto de la economía española y las alarmas de la directora general del Fondo Monetario Internacional respecto a la recesión mundial, hay dos graves conclusiones. Va a caer aún más el consumo y subirá aún más el paro, procedente fundamentalmente de las platillas públicas. Pero hay que aplicar las tijeras de podar o dejar de pagar servicios y sueldos cuantomenos superfluos o al año que viene estaremos como Grecia o peor. El corralito acecha. www.twitter.com/jmontesinos

No me quiero ir de vacaciones

Julio 30th, 2011
Con la que está cayendo más de la mitad de este país se marcha hoy de vacaciones y aplaza todo hasta septiembre. Cualquier gestión, cualquier cobro, un empleo previsto, un negocio a empezar o las reestructuraciones políticas, todo queda para septiembre. Da lo mismo la magnitud de la crisis porque nos vamos un mes de vacaciones. ¿Cómo puede un país bajar la persiana durante treinta días a sabiendas de que en septiembre aún estaremos peor? Curiosamente este año solo los políticos se quedarán sin vacaciones y porque preparan la campaña para el 20 N. Pero nos vamos de vacaciones. Y no quince días que es la media que se cogen en esos países donde están los pérfidos mercados que nos agobian. No. Nosotros un mes. Treinta días para paellitas, siesta y hasta algunos afortunados un crucero y un par de viajes. Y es que por ahí fuera no saben vivir. Cuando la prima de riesgo llegue a los 400 puntos básicos nos cogerá bajo de una higuera y con el botijo bien fresquito, porque no tenemos dinero para pagar la hipoteca pero nos sobra tiempo para coger treinta días de vacaciones. ¿Y qué pasa? ¡Pura envidia! Por eso al discurso del catedrático Javier Andrés (www.decigarrasyhormigas.com) sobre los grandes cambios que han de hacerse para salir de la crisis le falta una valoración de la idiosincrasia española. Sufrimos el paro más grave de la historia de España y está tocado de muerte gran parte de nuestro tejido productivo, pero usted no me cambie la hora del almuerzo, el mes de vacaciones o la casa en Jávea. Por eso los grandes inversores ponen más alto el precio del dinero que nos prestan y, como explica una empresa valenciana de bioquímica, piden el traslado a Brasil o Argentina de las industrias españolas que acuden al mercado mundial de capitales. Nos odian por nuestro magnífico nivel de vida. Es el gran reto que tienen por delante los políticos del perfil de Alberto Fabra que ahora están gobernando en Galicia, Baleares, Catalunya o el País Vasco. Ya no se trata de ahorrar 700 millones de euros como anuncia el presidente de la Generalitat Valenciana. Es que tienen que enfrentarse a un cambio total de la mentalidad ciudadana sobre derechos y deberes. Los españoles estamos dispuestos a atarnos el cinturón hasta cierto punto en cuestiones nuestras. Pero que no nos toquen nuestros derechos: ir al médico cuando nos pica un dedo, tener un botiquín en casa y disfrutar de dos meses de vacaciones al año entre agosto, puentes, fiestas patronales y demás. ¡Ah! Y uns bous al carrer pagats per l´ajuntament. Hemos de asumir nuestros deberes. Y ahora tocan solo quince días de vacaciones, producir más y mejor y hacerlo todo por menos dinero. Pero a esos deberes no estamos muy dispuestos. Siempre es cosa de otros. Por eso preferimos alimentar la deuda que recortar unos derechos que hemos conseguido acunar en la sociedad del bienestar hasta convertirlos en inviables. Y si seguimos teniendo todos un mes de vacaciones al año (más puentes y festivos), ¿podremos pagar esa deuda? Ni la deuda de los mercados ni la hipoteca. Pero vivimos de puta madre. No asumimos la gravedad de la crisis. Y por eso nos vamos un mes aunque sea con un botijo a cuestas. Y por eso el empleo solo crece a 70.000 personas por trimestre (¿Cuántos años tendrán que pasar para recuperar los 5 millones de parados?). Y por eso la mejora en el impuesto de sociedades y el IVA son absorbidas por el pozo de nuestros gastos superfluos. www.twitter.com/jmontesinos

La dura tarea de tomar decisiones

Julio 23rd, 2011
El presidente de la Generalitat, Francesc Camps, tomó esta semana una decisión trascendental: dimitir de su cargo para defender su inocencia. Una dura decisión en un país en el que no se dimite ni de muerto. Al fin y al cabo tomar una decisión es una tarea ardua de la que todo el mundo huye. Nadie quiere divorciarse aunque se lleve de pena con la pareja. Nadie quiere dimitir de un cargo en el que sufre. Y, por supuesto, nadie despedir a un empleado o irse de un trabajo. Pero aunque huyas llega un momento en el que mires donde mires solo a ti te corresponde tomar esa trascendental decisión. La de dimitir o la de tener un hijo. Lo malo es que muchas veces las decisiones se toman tan tarde que generan dolor en lugar de alivio. ¿Qué hubiera pasado si Camps hubiera tomado la decisión de dimitir a poco de arreciar el Caso Gürtel? Anímicamente no podía hacerlo. Por eso Thedore Rubín (prestigioso psiquiatra norteamericano) fija hasta 17 bloqueos sicológicos que limitan la toma de decisiones. Quien no decide no se equivoca. La ansiedad que provoca la toma de esa decisión trascendental, la consiguiente depresión, la caída de la autoestima o la confusión sobre el propio yo llevan a retrasar la decisión. Un psiquiatra de Castellón me contaba días pasados como se incrementan los casos de grandes empresarios arruinados que acuden a su clínica para intentar salir de un profundo bache anímico. No entienden que han llegado a esto porque no fueron capaces de tomar decisiones drásticas en su momento. Pero es que resulta muy duro tomar decisiones porque el entorno presiona a tu valioso yo. José Luis Albiñana ya tuvo que dimitir en 1979 como presidente de la Generalitat por la presión del entorno. Ahora ese entorno (mediático político) y la gestión de la crisis ha forzado la dimisión de Camps. El libre albedrío de las decisiones queda coaccionado por un entorno agresivo que genera ansiedad (Rubín) y afecta a la oportunidad de la decisión. Tomada la decisión las consecuencias caen en cascada. Hay ejemplos. Pique y Sakira estuvieron ocultando su amor durante meses, siempre abroncados con compañeros y periodistas. Un día decidieron disfrutar del escenario y han convertido sus achuchones en un buen negocio. O la decisión de Mercadona de apostar por las barcas blancas. Parecía que se hundía el mundo y ahora es el único negocio de distribución que crece cada año. Ahora ya las decisiones le corresponden a Alberto Fabra, que el mismo día de su nombramiento salió a hablar con los periodistas. No es un nuevo talante. Es que no hay decisiones anteriores que le marquen las siguientes. Y lo mismo en las tareas de gobierno. A poco que las estructuras de poder le dejen (o las dome) puede caminar hacia una revisión total del mapa económico y político valenciano. No está limitado por ansiedades. Al contrario. De repente su cotización en la bolsa de la confianza está a rebosar porque hasta el entorno (esta teoría es de Cruyff) quiere alguien nuevo a quien animar. Es una tarea complicada, pero la oportunidad que genera la decisión de Francesc Camps sitúa al nuevo presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, ante la fuente de las oportunidades fundamentales. Incluso también por la decisión colectiva conformada por la necesidad de contar con un liderazgo afectivo que se entregue a la faena sin estar mirando siempre a su espalda. De repente una dimisión puede generar una percepción de esperanza en una sociedad maltratada por la realidad. Es todo cuestión de decisiones oportunas. www.twitter.com/jmontesinos