Apostillando el post titulado "COMO JUAN PALOMO", de la Asociación de Vecinos del Bulevar Blasco Ibáñez, tengo que decir que coincido totalmente en lo que ahí se expone. Menos mal que hay alguien que se acuerda de los enfermos, porque está bien acordarse de los que trabajan durante la semana de fiestas (por cierto, también hay gente que trabaja los días festivos y fines de semana y que tiene que madrugar como el que más) pero ¿Y el pobre enfermo que bastante tiene con lo que tiene para tener que aguantar por narices en su casa, porque no se puede ir a otro sitio, todo el jaleo festivo día y noche sin poder pegar ojo, aparte de soportar durante el día a los individuos que se pasan las horas jugando a pirotécnicos que no paran ni un segundo, y sin que te puedas quejar a la Policía Local porque no te hacen ni caso.? Y que conste que yo soy festero como el que más y además, asiduo visitante del bullicioso Mesón del Vino; pero también sé lo que es pasarse todas las fiestas metido en una cama con fiebre por una enfermedad más o menos seria y sé lo mal que se pasa teniendo que aguantar los ruídos y molestias que conlleva la fiesta, ruidos que, por otra parte, se podían evitar en gran parte si pensáramos en los demás y tuviéramos algo de imaginación.
Aunque parezca difícil, creo que entre todos podríamos hacer compatible la fiesta, nuestra fiesta, con el derecho al descanso de todos. Se debería de exigir una mejor insonorización de los locales de collas, gaiatas y entes vinculados (pero de todos); se debería limitar el volumen de la música del Mesón del Vino, que llega a ser verdaderamente insoportable, a la vez que, a mi juicio, innecesario, porque antes no había casi música o era una para todo el mesón y se estaba muy bien, y no como ahora que hay una competición entre casetas a ver quién pone la música más fuerte y estruendosa, como si fuera la feria. También se debería adelantar el horario de finalización de las verbenas y las actuaciones en la calle, salvo las que tengan lugar en el recinto de conciertos, a una hora más normal sin que por ello la fiesta decaiga ni un milímetro, dejando un poco de manga ancha únicamente el último sábado de las fiestas.
Estoy seguro que con unas pocas medidas que se tomaran a este respecto se podría mejorar notablemente la situación actual, en mi opinión nada deseable. Antes era posible, no sé por qué ahora no se puede hacer.
Por otro lado, a lo mejor si adelantáramos la hora de comienzo de algunos espectáculos conseguiríamos que la asistencia a los mismos fuera mayor y no como ha ocurrido en algunas ocasiones aunque fuera por otros motivos.
En fin, que está muy bien que por una vez pensemos que hay gente que, aunque quieran, no pueden vivir la fiesta como nosotros y necesitan tranquilidad también en esos días. Aunque el jaleo sea sólo una semana y todos tengamos que tener paciencia y aguante, creo que se pueden buscar fórmulas para conseguir contentar a casi todos para que, como pasa casi siempre, no salgan perjudicados los mismos de siempre, es decir, los más débiles.
Al final lo ha soltado, y lo que todos ya sabíamos desde el principio, el mismo presidente nos lo ha confirmado en la entrevista publicada en el diario El Mundo entre ayer y hoy. Despues del atentado de diciembre de 2006 en la T-4 de Barajas, nuestro gobierno cediendo, según cuenta, a las presiones internacionales, siguió dialogando -negociando- con la banda terrorista; añadiendo que en estas negociaciones, "por supuesto que se ha hablado de política..."
Y todavía lo tenemos ahí en el sillón de la Moncloa y sin un ápice de arrepentimiento, y por supuesto sin pedir perdón. Después de lo que tuvieron que aguantar los dirigentes de la oposición cuando denunciaban lo que él mismo acaba de reconocer, después de haberlo negado él y sus camaradas por activa y por pasiva en repetidas ocasiones...
En fin, señores, qué quieren que les diga. Yo, que suelo escuchar todo lo que puedo, por si alguna vez escucho algo que merece la pena de alguno de nuestros políticos, por una vez y sin que sirva de precedente, voy a hacer caso a nuestro insigne Ministro del Interior, Pérez Rubalcaba y tomo nota de lo que dijo el 13-M de 2004, en vísperas de las pasadas elecciones generales cuando, saltándose a la torera el respeto a la jornada de reflexión, dijo eso de: "LOS ESPAÑOLES SE MERECEN UN GOBIERNO QUE NO LES MIENTA". Pues eso. ¡Ah, por cierto!, el día 9 de marzo hay elecciones generales... Pásalo.
Después de un tiempo sin asomarme a esta ventana, regreso para comentar con satisfacción una noticia aparecida hoy en esta misma página web del Ayuntamiento, así como en otros medios de comunicación locales. Y es que en estos días parece que todo está de rebajas, todo hasta los autobuses urbanos. Y es que, según leemos, "la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha concedido una subvención de 27.045,54 euros al Ayuntamiento de Castellón por la implantación de plataformas bajas en los autobuses urbanos que realizan este servicio en la ciudad, según ha explicado el concejal de Servicios Urbanos en el consistorio de la capital de La Plana, Miquel Soler."
Por si no lo sabían, nuestra ciudad es una de las primeras de España en contar, desde hace tiempo con una flota de autobuses urbanos accesible, casi en su totalidad, a las personas con discapacidad usuarias de silla de ruedas. Pero como las alegrías duran poco en la casa del pobre, resulta que esa accesibilidad era (y es) más aparente que real porque por un deficiente mantenimiento de las plataformas mecánicas que permiten acceder a los autobuses, éstas casi nunca funcionan con normalidad, y al accionarlas el mecanismo suele fallar, como ha ocurrido en numerosas ocasiones, y la rampa se bloquea, con el consiguiente transtorno para el normal funcionamiento del servicio de autobús; eso sin contar con la deficiente accesibilidad de muchas de las paradas de la ciudad. Todo ello hace que a día de hoy casi nadie en silla de ruedas se arriesga a intentar utilizar un autobús urbano y los discapacitados seguimos condenados a depender del vehículo privado en nuestros desplazamientos por la ciudad, cosa que, en el siglo XXI, nos sigue dejando en clara desigualdad con respecto al resto de los ciudadanos.
Ahora, después de unos años con estas graves deficiencias, parece ser que ha llegado una pequeña luz y esperemos que esta subvención permita, como afirma Miquel Soler "avanzar en el trabajo de adaptación de nuestros autobuses para las personas discapacitadas y personas con movilidad reducida como pueden ser los más mayores y, de esta forma, facilitarles el acceso a este servicio urbano".
Yo, por una vez y sin que sirva de precedente, después de haber visto muchas promesas incumplidas y muchas ilusiones frustradas en esto de alcanzar la verdadera integración, voy a dar mi voto de confianza al ayuntamiento para ver si esa subvención se utiliza como corresponde y a partir de ahora el transporte urbano puede ser llamado con propiedad "transporte público", es decir, para todos y no sólo de palabra como hasta ahora. Pero también les recuerdo a nuestros gobernantes que muchas veces, por no decir la mayoría, estas cosas no sólo dependen de una pequeña subvención económica, como es el caso. Eso está muy bien, pero además es necesario poner una cosa que no siempre depende del dinero, como es voluntad política para llevarlo a cabo. Esperemos que pronto veamos resultados, y si no ya saben... leña al mono.
Hay que tener valor para cambiar lo que podemos cambiar, serenidad para soportar lo que no podemos cambiar y sabiduría para distinguir la diferencia. La intención de este blog es analizar la realidad desde mi perspectiva en todos los aspectos de la vida, porque el primer paso para cambiar esa realidad es siendo conscientes de la necesidad de mejorar cada día más... empezando por nosotros mismos.