Es evidente que el presidente de la Generalitat ha llegado al puesto en el que está de forma democrática. Pero también es cierto que Camps necesita un curso urgente de reciclaje democrático.
Clickad, leed y sacad vuestras propias conclusiones:
http://www.publico.es/espana/332065/tc/condena/corts/vetar/preguntas/gurtel
El pasado domingo Mariano Rajoy lo dejó bien claro en su entrevista en ABC: sigue respaldando a Camps y a Fabra.
El apoyo a Fabra está dando que hablar en Castellón, porque se reitera justamente ahora, cuando los reveses judiciales se suceden contra el presidente provincial del PP y de la Diputación.
Según leímos ayer, la abogacía del Estado también pide 15 años de cárcel para el presidente de la Diputación, así como que devuelva 3,5 millones de euros. Lo hemos leído en El País.
Días atrás fue la Fiscalía Anticorrupción la que pidió otros quince años. La UCE, por su parte, que ejerce la acusación popular, ha elevado su solicitud hasta los 20 años de prisión.
Mientras, Rajoy sigue apoyando a Fabra. ¿Las razones? No las sé, aunque he escuchado explicaciones de todo tipo. Los hay que dicen que Rajoy está convencido de la inocencia del hombre fuerte del PP en Castellón, aunque otros, en voz baja, no sé con qué intenciones, balbucean los vocablos ‘montaje' o 'financiación’.
Sea como fuere, lo que está claro es que el presidente nacional del PP sigue apoyando al hombre que durante dos décadas ha gobernado el PP de Castellón, yo diría que con ‘mano de hierro’.
Si Fabra sale bien parado de esta historia judicial, Rajoy se apuntará un importante tanto. Pero si las cosas se tuercen, el político gallego puede pasar por serias dificultades. Puede acabar, incluso, socarrado.
Hoy hace diez años que José Luis Rodríguez Zapatero resultó elegido, contra todo pronóstico, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el XXXV congreso de esta formación.
Me acuerdo perfectamente de esa jornada. Yo atravesaba uno de los peores momentos de mi vida laboral: la paranoia de un mediocre director de emisora y la presión política ambiental me condujeron directamente al ostracismo profesional.
No obstante, gracias al interés de un amigo que ya no está entre nosotros, aquel verano pude trabajar en una atracción turística de Benicàssim. Mi trabajo consistía en coger folletos y entradas de regalo para hacer promoción por toda la provincia, e incluso, fuera de ella, en hoteles, campings o playas.
Justamente el día 22 de julio de 2000 me tocó ir a Cullera, lugar en el que la labor de promoción no era precisamente fácil por haber allí una atracción similar a la que yo estaba ‘vendiendo’.
Cuando me disponía a entrar a un camping para entregar folletos (y me parece recordar que era un camping nudista) puse la radio: ‘Radio 5 todo noticias’.
Estaban retransmitiendo en directo el discurso del nuevo secretario general del PSOE, que había vencido por 7 votos al entonces todopoderoso presidente de Castilla-La Mancha, José Bono.
Me quedé muy sorprendido, porque estaba convencido de que el triunfo sería para el hoy presidente del Congreso de los Diputados. Sabía que había un candidato que se llamaba Zapatero pero no conocía nada sobre él. Las otras dos candidatas eran Matilde Fernández y Rosa Díez.
No esperaba mucho de ese congreso porque creía que se impondría Bono, que para mí representaba el mero continuismo.
Escuchando su discurso me empezó a llamar la atención su forma de hablar (ya sé que no es tan buen orador como Felipe González) y la alusión al ‘cambio tranquilo’. Aunque lo que más me hizo reflexionar fue aquello de ‘compañeros, no estamos tan mal’.
Fue como un golpe, porque Aznar acababa de conseguir una aplastante mayoría absoluta que a mí me ahogaba doblemente. Ya había comprobado que a Rafa García las mayorías absolutas del PP no le sentaban profesionalmente nada bien. Y la mayoría absoluta de Aznar, acrecentó mi pesimismo.
Desde entonces han pasado diez años y en los seis últimos, Zapatero ha estado al frente del Gobierno de España.
Ha cometido errores, sin duda. No creo que haya gobierno en el mundo que no los cometa. Pero jamás me ha emocionado tanto un presidente como cuando al día siguiente de su toma de posesión, compareció para comunicar que había ordenado que las tropas españolas debían abondonar Irak.
Con aciertos y errores, resulta indiscutible que España ha avanzado mucho socialmente bajo su presidencia, gracias al impulso de las políticas de Igualdad, a la Ley de violencia contra la mujer, la Ley de la Dependencia, la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, la Ley de la Memoria Histórica o la Ley que preserva el derecho a la salud en los espacios públicos de los no fumadores, entre otras.
Ha hecho cambiar para bien incluso a aquellos que políticamente están en sus antípodas. Como ejemplo merece la pena recordar el tremendismo del que hicieron gala los obispos y los alcaldes del PP por la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Digo que merece la pena recordarlo porque hace pocas semanas veíamos en la prensa local a toda la plana mayor del PP de Castellón participando en la celebración de una boda entre dos hombres. El presidente Zapatero, al que tanto detestan, también a ellos les ha hecho mejores. Les ha hecho tolerantes. Parece que ahora, ya no rechazan las bodas entre homosexuales.
Sé que habrá lectores que estarán diciendo que bien, que esto de los derechos sociales vale, pero que con la crisis las cosas se podían haber hecho mejor.
Y es entonces cuando más defiendo al presidente. Porque con sus errores y sus aciertos, está afrontando con decisión y valentía los rigores de la actual situación económica. Y lo hace a golpe de responsabilidad, adoptando medidas abiertamente impopulares, sin tener en cuenta sus consecuencias electorales. Pueden ser medidas duras, que lo son, pero a modo de ejemplo recuerdo que el Partido Popular hoy mismo ha propuesto limitar el derecho a la huelga de los trabajadores mientras se esté negociando el convenio colectivo. Lo digo a modo de ejemplo. Y tal vez, de aviso.
Está claro que yo creo en el presidente. Creí en él en 2004 y ahora que conozco mucho más de cerca su gestión, sigo creyendo en un dirigente del que por cierto, se han dicho muchas cosas, pero nadie ha osado decir que haya metido la mano en la caja. Porque no es cierto eso que algunos pretenden de que todos los políticos son iguales.
Por eso, porque no todos los políticos son iguales (y no hablo sólo de honradez), me vais a permitir que vuelva a escribir eso de ¡Aúpa Zapatero!

Las cosas como son: a unos ciudadanos de Castellón les gusta que mande el PP (porque el PP no gobierna, manda) y otros preferirían que pasara de inmediato a la oposición. Para gustos, los colores.
Pero si somos objetivos, después de tres años de mandato, ¿qué podemos decir que ha hecho el equipo de gobierno que encabeza Alberto Fabra?
La respuesta es sencilla:
--anunciar muchos proyectos que a la hora de la verdad han quedado en nada.
--hacer de la confrontación contra el Gobierno central y del victimismo más rancio el eje de su acción política.
--Acometer un sinfín de obras que financia el Gobierno de España con el plan E.
--Y como proyecto propio, construir el Palau de la Festa.
Por lo tanto, alguien deberá reconocer que de no haber existido los planes Zapatero, la acción del PP en este mandato se hubiera reducido a construir el Palau de la Festa. Y a nada más.
Ha sido un Mundial perfecto, que ha puesto en el centro del mundo a Sudáfrica. La ceremonia de clausura espectacular. Shakira alucinante. Y al final, triunfo de la Selección de la España plural, en la que han jugado 6 catalanes, 2 madrileños, 2 andaluces, 1 castellano-manchego, 1 asturiano, 1 canario y 1 vasco.

Periodista, locutor de radio y TV. FRASE: El pueblo, con su voto, da el poder, pero no absuelve de nada. Para eso está el poder judicial.
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