Pues finalmente se deshojó la margarita: Carlos Fabra no será concejal (no electo) del Ayuntamiento de Castellón. Es sin duda, una gran noticia: Fabra desaparece de la primera línea de la actividad política, aunque, eso sí, durante unos meses, seguirá llevando las riendas del Partido Popular en la provincia de Castellón.
Es seguramente la noticia política más importante ocurrida en Castellón en las dos últimas décadas, ya que contrariamente a lo que anunció el propio personaje la noche del 22-M, sin Fabra se acaba el ‘fabrismo’. Estoy convencido de que con Fabra fuera de las instituciones, las cosas serán de otra manera. Todo irá a mejor.
Decía que se trata de una gran noticia también para Alberto Fabra, quien, además de alcalde, es diputado autonómico. Si suponemos que resultaría harto difícil organizar el equipo de gobierno con Fabra presente en el Ayuntamiento, mucho más lo sería todavía los días en los que el alcalde se viera obligado a desplazarse hasta Valencia. La verdad es que yo no me puedo imaginar a Fabra en el Ayuntamiento sin mandar o sin al menos pretenderlo. Además, para el alcalde sería muy complicado parar a ese tsunami político llamado Carlos Fabra. Entre otras cosas porque todos sabemos que previamente a la llegada de Alberto a la alcaldía, alguien sacrificó políticamente a José Luis Gimeno.
Sabemos más cosas: que ha habido gran marejada interna en el seno del Partido Popular. ¿Y por qué lo sabemos? Pues porque ha habido filtraciones. Filtraciones contra el ‘gran jefe’ de la tribu popular mientras éste se resistía a asumir la jubilación institucional, que ya es forzosa. Cuando se pierde el poder, se pierden muchas más cosas. Y don Carlos, que no es tonto, lo sabe.
Pierde Carlos Fabra, gana Castellón y gana Alberto Fabra, aunque para éste último la victoria conlleve una penitencia añadida: la de no poder desmentir al todavía presidente de la Diputación (en funciones) cuando asegura que su posible incorporación al Ayuntamiento como concejal no electo fue idea del alcalde de Castellón. Lo cierto es que la idea fue de un Fabra cuyo nombre de pila no es precisamente Alberto.
En este ‘Fabra gate’ ha habido un Fabra ganador y un Fabra perdedor. Y de cara al futuro, el Fabra ganador deberá ser más cuidadoso a la hora de argumentar sus decisiones, sobre todo aquellas puedan resultar polémicas. Recordemos que hace unos días se vio obligado a decir que con esta crisis económica y con la necesidad que tenemos de crear empleo, Castellón no se podía permitir el lujo de prescindir de la experiencia política y de los contactos de Carlos Fabra. Si ese razonamiento fuera cierto, quizá cabría preguntar por qué razón ahora sí nos podemos permitir el lujo de prescindir de Don Carlos.
Pierde Carlos Fabra, gana Castellón, gana Alberto Fabra y gana Ximo Torres, que podrá seguir siendo el responsable político de la Policía Local. Y por supuesto, gana Javier Moliner, que tiene una tarea complicadilla por delante: la de hacerse con todas las riendas de la Diputación Provincial. Fabra le deja unos cuantos peones estratégicamente situados en la plaza de Las Aulas, que quizá en un primer momento puedan dificultar la construcción del nuevo liderazgo. Un liderazgo que Javier habrá de labrarse aunque ahora ya sabe que sin la presión que desde la plaza Mayor podría haber ejercido un teniente de alcalde y concejal de Seguridad Ciudadana llamado Carlos Fabra.
Pierde Carlos Fabra, gana Castellón, gana Alberto Fabra, gana Ximo Torres, gana Javier Moliner Y GANAMOS TODOS. Estoy convencido de que sin Fabra bajarán los decibelios de la relación entre partidos. Y con menos griterío es previsible un debate político más elevado y un sano contraste de programas.
Haríamos bien todos en adentrarnos a partir de ahora por la senda del respeto, la cordialidad, la responsabilidad y la generosidad. Y sería estupendo que el pueblo, en vez de temer a sus líderes, simplemente los respetara.
Alberto Fabra lo ha confirmado: ‘no podemos renunciar al caudal de experiencia y a los contactos de Carlos Fabra, para crear empleo en un momento de crisis como el actual’.
Carlos Fabra será concejal por la gracia de Alberto Fabra. Bueno, a decir verdad, Carlos Fabra será concejal por la gracia del propio Carlos Fabra.
Con todo lo que sabemos, es obvio que Alberto Fabra no quería a Don Carlos ni en la lista municipal, ni como concejal electo. De hecho, el propio Carlos Fabra tuvo que decir públicamente hace unos meses que se iba del todo, argumentando que su enfrentamiento con Zaplana y Aznar parte de su desacuerdo con ambos por irse a medias, intentando tutelar la gestión de Camps y Rajoy. Digo con todo lo que sabemos porque en el interior del PP las paredes también oyen, y a veces, la militancia, hasta cuenta fuera las cosas de dentro.
Puestos a recordar, tenemos que recordar que hubo un tiempo, hace cuatro años, en el que el actual alcalde de Castellón cambió su identidad electoral, para esconder el apellido Fabra. Quien de siempre había sido Alberto Fabra, entonces se hacía llamar Alberto Alcalde.
Hoy las cosas han cambiado. El pulso lo ha ganado Don Carlos. Y es lógico pensar que en el nuevo organigrama municipal su papel no será precisamente secundario. Carlos Fabra siempre ha sido cabeza de cartel, actor protagonista.
Entonces… ¿quién mandará realmente en el ayuntamiento de Castellón durante los próximos cuatro años? Está claro que un Fabra. Pero… ¿qué Fabra?
Nos dijeron mil y una vez que se iba, que se retiraba a sus cuarteles de invierno a descansar. Bueno, o a la Cámara de Comercio. Se nos dijo que ahora empezaba un nuevo tiempo y que serían Alberto Fabra y Javier Moliner los encargados de interpretar la música. Incluso, durante la campaña electoral, lo escenificaron con una foto. Alberto y Javier, tanto monta, monta tanto, tocarían la nueva música del nuevo tiempo que estaba a punto de llegar.
Pero a alguien se le olvidó decir que el director de orquesta seguiría siendo don Carlos, el Fabra más genuino, el de siempre. El Fabra más Fabra de todos los Fabra.
Ya lo anunció la noche del 22-M el propio Carlos, cuando dirigiéndose a la oposición proclamó que el Fabrismo no había terminado. ¿Era un mensaje al PSOE o a los dirigentes del PP local y provincial?
En la prensa digital he leído que el ayuntamiento podría pagar los 120.000 euros que cuestan sus 4 guardaespaldas.
¡Curioso! Alberto quitando asesores para ahorrar y ahora nos gastamos el dinero que no tenemos en la seguridad público-privada de un señor que nos había dicho que se marchaba de la primera línea de la política local y provincial.

Un año más he acudido a la gala de entrega de los premios de Onda Cero, correspondiendo a la amable invitación de las compañeras de la emisora. Nada más llegar he tenido la ocasión de saludar a Guillermo Lleó. Y he podido comprobar que está muy enfadado conmigo, a consecuencia de algunos de los comentarios que he realizado en mi blog del Ayuntamiento y en el muro de mi facebook sobre algunas de sus intervenciones en la tertulia de los viernes en otra emisora, en la SER de Castellón.
La verdad es que le agradezco que me haya hecho sabedor de su malestar, porque creo que quienes emitimos opiniones y ejercemos el derecho a la crítica en medios de comunicación, blogs y redes sociales, hemos de saber aguantar las críticas que otros tengan a bien realizar sobre nuestras intervenciones. Quien critica está expuesto a ser criticado. Y hay que saber aceptarlo. Así que, por lo que a mí respecta, doy las gracias a Lleó.
Pero dicho esto, debo añadir que lo que vale para mí, vale para todo el mundo, incluido Guillermo Lleó. Con la misma libertad con la que él sacude a Zapatero, Rubalcaba o Jesús López (no el de la radio, el de la Junta de Fiestas), los demás podemos hacer algún tipo de comentario sobre lo que Guillermo dice en público. Lo hago habitualmente sobre la tertulia y sobre otros programas de distintas emisoras. Y, naturalmente, lo voy a seguir haciendo. La libertad de expresión y de opinión es un derecho muy preciado al que no pienso renunciar.
Pero bueno, hablemos de Onda Cero, porque hoy toca hablar de los premios de Onda Cero. La presentadora del acto, Lorena Pardo, espectacular, como siempre. En estos casos, antes del inicio, uno de los comentarios entre los asistentes es del tenor de ‘¿Cómo se habrá vestido hoy Lorena?’.
Junto a la locutora, el siempre ocurrente, Javier Ruiz Taboada, el animador del ‘carrusel’ de Onda Cero que presenta Javier Ares.
En presencia de Carlos Fabra, Taboada ha dicho que durante el desplazamiento en AVE de Madrid a Valencia, el tren dio muchos saltos. Tantos que, en un momento dado, con tanto bote temió que el AVE pudiera acabar llegando al aeropuerto de Castellón. En presencia del presidente de la Diputación, el locutor ha hecho un chiste sobre la posibilidad de que lo primero que aterrice en nuestro aeropuerto sea el AVE Madrid-Valencia. La carcajada del público no ha tardado en llegar.
Muy emotivos han sido los premios para la Asociación Española Contra el Cáncer y para el Banco de Alimentos. Y por supuesto, el momento en el que el pintor Pepe Biot hacía un alegato a favor de las donaciones de órganos.
Y sorprende el nivel alcanzado por autor de ‘El bolígrafo de gel verde’, Eloy Moreno, que ha saludado a la concurrencia a través de un video porque se encontraba presentado su libro en un FNAC de Asturias.
Premios ha habido muchos, por ejemplo para Sales, por el éxito de la maratón, y para Caixa Catalunya, por el programa Viure y Conviure. O para el químico de Moncofa, Avelí Corma. Y por supuesto, para la Asociación de Vecinos del Raval de la Trinitat, cuyos integrantes estaban más que satisfechos por la merecida distinción.
Entre los asistentes a la gala he visto al concejal de Vinaròs, Juan Antonio Beltrán. Venía porque se entregaba un premio a la organización del carnaval. Y lo que son las cosas: la persona que ha recogido el galardón se ha deshecho en halagos a Carlos Fabra pero ni siquiera ha mencionado al edil vinarocense. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!
Me ha gustado mucho la intervención de la directora de Onda Cero, Ana Belén Vicente, quien ha tenido palabras de reconocimiento para los trabajadores y trabajadoras de la casa, algo que alguien ha comentado por allí, no solía ser muy habitual en este tipo de actos.
Políticos ha habido mucho. Alberto Fabra, Antonio Lorenzo, Carlos Fabra, Susana Ros, Ximo Borrás, Ximo Torres, Francisco Martínez, Paco Toledo, Ignacio Subías, Delia Valero, Clara Tirado, Manuel Altava, Enric Nomdéu, Nuño Jiménez, etc, etc.
Y entre todos ellos, dos integrantes del futuro equipo de gobierno de Vila-real: Javier Serralvo y Xus Sempere. Están a 48 horas de protagonizar un ‘cambio’ histórico, después de 16 años de mandatos del Partido Popular.
El acto acabó con el discurso del alcalde, Alberto Fabra. Un discurso corto, lo que es de agradecer, porque hubo muchos premios y muchos parlamentos, algunos de ellos, inacabables.
No quiero olvidarme de que entre los asistentes a la gala estaba la integrante de la Asociación de Residentes de Benicàssim (ARB), Nieves Gracia. Cuando la he saludado, le he dicho que creo que ella y sus compañeros han enterrado ARB, al presentar a dos de sus socios como independientes en la lista municipal del PP. Nieves no comparte mi opinión, dice que ARB está más viva que nunca. Yo creo que se equivoca. Mucho me temo que a ARB le acabará pasando lo que a Unión Valenciana en la época de Zaplana.
Por cierto, me ha gustado mucho ver proyectada sobre el escenario una foto en la que aparecía Manolo Llorca, en una de las primeras entregas de premios de Onda Cero Castellón.

La imagen no tiene excesiva calidad, pero os podéis hacer una idea de la indumentaria de Lorena.
Periodista, locutor de radio y TV. FRASE: El pueblo, con su voto, da el poder, pero no absuelve de nada. Para eso está el poder judicial.