El día después de su deceso presidencial, Francisco Camps ha sido el protagonista indiscutible en buena parte de los periódicos de este país, si no en todos. Desde luego lo ha sido en la prensa de Bilbao, a pesar de que el día anterior el Athletic había jugado el primer partido de la ‘Era Bielsa’ y el Lehendakari López (PSE-PSOE-EE) se había reunido con los Diputados Generales de Bizkaia (PNV), Gipuzkoa (BILDU) y Álava (Partido Popular).
A medio día, tomando unos pinchos y unas cañas en la Taberna Jarrillera, cayó en mis manos el diario El País. Obviamente, se hablaba mucho del asunto Camps y del esperpento de su último día. Había un despiece en negrita firmado por Miguel Ángel Campos en el que se hacía una semblanza del próximo president, Alberto Fabra. El título era atrayente: ‘Ni gris, ni brillante’. En el desarrollo del texto se señalaba que A. Fabra es cercano en ocasiones y se recordaba que después de seis años y medio de gestión en el Ayuntamiento de Castellón, sus principales proyectos siguen siendo proyectos sin culminar, e incluso, sin empezar.
Como queda demostrado, aunque uno se vaya de vacaciones a varios cientos de kilómetros de distancia, no se libra de seguir escuchando o leyendo al señor Campos. (Miguel Ángel, no Víctor).
Por cierto, hablando del día después, tengo que volver a sorprenderme de la zafiedad del señor González Pons. Desde la Transición hasta ahora en la política española se había dicho de todo, aunque nadie se había atrevido a recomendar unas “chupaditas” al adversario político. Me parece una forma de hablar un tanto grosera e impropia de un responsable político.
No obstante, no es el único exceso de la jornada de un político valenciano del PP, porque Cotino, no sé si después de haberse encomendado a Dios o al diablo, ha comparado a Camps con Galileo Galilei. Y me ha sorprendido mucho, porque los hechos que a Cotino le hacen pensar en Galileo, a un servidor le recuerdan a personajes televisivos del tenor de Víctor Sandoval o Karmele Marchante. Ya se sabe que las cosas son siempre del color del cristal con el que se miran, aunque en este caso, el vocablo Galileo escrito de puño y letra de alguien tan de la Iglesia como Cotino, no sé si quiere ser un halago o justamente lo contrario.
Volviendo a Alberto Fabra, siendo verdad lo que escribía Campos (Miguel Ángel) sobre su escaso éxito a la hora de impulsar proyectos municipales, espero que tenga mucha suerte en su nuevo cometido como presidente de la Generalitat. Espero que haga las cosas bien, porque será lo mejor para todos.
Y le sugiero que empiece por Canal 9. Tiene ante sí una excelente oportunidad para acabar con la manipulación y el sectarismo. Si se atreviera a poner esta televisión al servicio de la ciudadanía, la transparencia y la decencia, la calidad democrática de nuestra comunidad autónoma mejoraría considerablemente.
Sí además restableciera las emisiones de TV-3, el avance sería muy importante. Hacerlo, está en su mano.


Hace muchos años, un alcalde del PP de la provincia de Castellón con el que mantengo una muy buena relación, me dijo que ‘EN POLÍTICA HAY QUE SER UN POCO CABRÓN, PORQUE SI NO, TE COMEN’. Se refería a un problemilla interno que tuvo dentro del Partido Popular, que consiguió saldar de forma favorable a sus intereses. Me he acordado de este edil al analizar la actuación de Ricardo Costa en la última charlotada de Francisco Camps. El más pijo de los diputados del PP parece haber estado a la expectativa de lo que hacía el nada honorable ex presidente de la Generalitat Valenciana. Como Camps no se ha autoinculpado, Costa tampoco lo ha hecho. Ha nadado y guardado la ropa, porque con tanto sumario abierto como hay, el pequeño de los Costa no puede permitirse el lujo de ir acumulando antecedentes penales. (Tanto glamour resultaría incomprendido intramuros).
Más docilidad ha mostrado Víctor Campos, al que Camps, por segunda vez, ha dejado en la estacada. Hace dos años lo suspendió de militancia por compartir sastre y trajes, y ahora, diciendo ‘digo donde antes dijo Diego’, deja al ex vicepresidente a los pies de los caballos. A Campos le dijeron que los cuatro imputados irían al tribunal a declararse culpables y el castellonense decidió hacerlo de buena mañana. Una vez que se comió el marrón, asumiendo la consiguiente vergüenza pública, el amiguito del alma de ‘El bigotes’ dijo: ‘AH, SE SIENTE…’.
La verdad es que no había salida buena. La imagen del president de la Generalitat en el banquillo hubiera resultado demoledora, pero reconocer ante un tribunal que había mentido públicamente en innumerables ocasiones, también. La verdad es que no sé de ningún presidente en ejercicio que haya reconocido ser el autor de la comisión de un delito penal.
Camps ha muerto un 20 de julio de 2011, pero su deceso ha sido la crónica de una muerte anunciada. A pesar de la pirueta judicial que hace dos años dejó atónitos a todos los españoles, lo que ha ocurrido hoy parecía inevitable. Un servidor ya lo predijo en 2009 cuando en este mismo blog proclamó que Camps estaba políticamente muerto.
http://blog.castello.es/index.php?blog=37&title=camps_ya_no_inspira_confianza&more=1&c=1&tb=1&pb=1#comments
Llegados a este punto, y tras dos años largos de esperpento y desgobierno valenciano, me parece importante hacer algunas puntualizaciones.
De este desvarío hay varios culpables. El primero Camps, por supuesto. El segundo, el conjunto del PP valenciano. También tiene su culpa Rajoy, que recordemos, ha engañado a la ciudadanía. Desde el principio sabía que Camps era culpable, porque las mentiras de ‘Don Paco’ hablaban por sí solas. Pero por tacticismos electorales, volvió a presentar a Camps en calidad de jefe de los imputados, asegurando que el valenciano era el mejor president posible. Quizá era la única opción que le quedaba después de haberle proclamado tantas veces su amor en público (por un lado, por el otro, por delante y por detrás).
Pero amigos y amigas, hay muchos más culpables: todas esas personas, miles y miles, que el 22-M prefirieron taparse la nariz para dar carta de naturaleza a la corrupción en el conjunto de la Comunitat Valenciana.
¿Y ahora qué? Porque da la impresión de que habrá juicio. Esto parece la venganza de ‘Pacocamps’, otrora ‘Juansinmiedo’. Rajoy le corta la cabeza y ‘El curita’ opta por sentarse en el banquillo, para obsequiar al gallego con una imagen que, electoralmente, en nada beneficia al PP.
‘Ha muerto el rey, ¡Viva el rey!’. Ya se sabe: ‘A rey muerto, rey puesto’. Y el ungido es Alberto Fabra, al que desde aquí deseo mucha suerte en su gestión. Espero que aproveche esta oportunidad para corregir los desequilibrios presupuestarios que históricamente ha sufrido la provincia de Castellón. Esta opción sería mucho más inteligente que seguir haciendo uso de ese rancio victimismo del que ya estamos tan cansados.
Pero… ¿aquí acaba todo? ¿A cambio de qué tanto traje? Que nadie se olvide de que en Madrid hay una investigación judicial en marcha sobre Gürtel, que muchos sostienen que quizá tenga algo que ver la financiación del Partido Popular.
Habrá que estar atentos.

Periodista, locutor de radio y TV. FRASE: El pueblo, con su voto, da el poder, pero no absuelve de nada. Para eso está el poder judicial.