Nuestra vehemente concejala de Turismo, Beatriz Gascó, compareció públicamente a finales de febrero para exigir al Gobierno del ‘malvado’ Zapatero la inmediata consideración de ‘interés internacional’ para las fiestas de la Magdalena. Exigía celeridad a pesar de que la Conselleria de Turismo había necesitado dos años para presentar la oportuna documentación ante el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Es lo habitual.
Y para alegría de todos, el pasado viernes, el director general de Turespaña, Antoni Bernabé, anunciaba en Castellón que las fiestas de la Magdalena ya son de interés turístico internacional.
Insisto, es una buena noticia, claro que sí. Pero nos queda mucho por hacer, sobre todo al Ayuntamiento de Castellón.
Alberto Fabra, nada más ganar las elecciones, nos colocó un vicealcalde en lugar de un primer teniente de alcalde, porque quería que la ciudad de Castellón funcionase según el estatuto de Grandes Ciudades.
Pero me parece a mí que la nuestra es la única gran ciudad que en fiestas reduce por el día a la mitad la frecuencia de paso de los autobuses del transporte público municipal, lo cual, es sin duda, escandaloso.
Y mucho más aún que por las noches no haya transporte público de ningún tipo. El resultado es que para ir, por ejemplo, desde la avenida Valencia hasta el recinto en el que se disparan los castillos de fuegos o al lugar donde se celebran los conciertos, no queda más remedio que coger el coche. Y hacerlo con el consiguiente problema de seguridad vial (por el consumo de alcohol, como diría el diputado de Nuevas, Nacho Uriarte) que se genera y la escasez de plazas de aparcamiento existente.
Quizá el alcalde y los concejales tengan dificultades para darse cuenta de esta circunstancia, porque es más que probable que únicamente se hayan subido en un autobús el día que tocó hacerse una foto ante la prensa. Pero creo que deberían reflexionar seriamente al respecto. Me parece impresentable que a estas alturas no lo hayan hecho, pero digo yo que en algún momento habrán de empezar.
Y luego están las ‘meadas ciudadanas’. Andar por Castellón durante buena parte del día en fiestas es sencillamente un martirio. Las suelas de los zapatos se quedan pegadas al suelo, el olor ambiental es nauseabundo y el acceso a determinados portales del centro una odisea.
La gente orina donde le viene en gana, incluso en puertas y portales. Ayer hube de entrar por la mañana en un edificio del centro y la verdad es que el hecho resultó penoso. Las ‘meadas’ llegaban hasta bien dentro y el nauseabundo olor hasta el segundo piso.
Tengo claro que la culpa última no es del alcalde, porque al fin y a la postre, son los ciudadanos los que deciden evacuar allí donde les viene en gana. Pero estoy seguro de que si se colocaran muchos más wáteres públicos, el desastre sería menor. Y ésa, sí que es una responsabilidad del alcalde. Es más, su colocación es una obligación.
http://blog.castello.es/htsrv/trackback.php?tb_id=8497
Todavía no hay Comentarios/Trackbacks para este post...
Periodista, locutor de radio y TV. FRASE: El pueblo, con su voto, da el poder, pero no absuelve de nada. Para eso está el poder judicial.